Las dos entradas de hace un año hablan sobre promesas incumplidas. En la primera hablo sobre el típico comentario que todos hemos utilizado alguna vez, 5 minutos y que la mayoría de veces no se suele cumplir. Mientras que en el segundo post reflexiono sobre la excusa como mecanismo de defensa.

5 minutos

Cuantas veces hemos escuchado esta frase, ya sea de nuestra boca o de alguien al que estamos esperando. La cuestión está en saber en cuantas ocasiones se ha cumplido dicha afirmación. La verdad es que nadie lleva la cuenta, pero seguramente gane por mayoría el incumplimiento. Esta es una pequeña respuesta automática que da la gente, en la que no es consciente de lo que esta diciendo. Por ello es bueno saber lo que se expresa y cumplir con ello. Pincha en el título para volver a leer la reflexión al completo. Es posible que la próxima vez que vaya a salir de tu boca la expresión 5 minutos, te lo pienses un poco más.

Excusas tras no cumplir la promesa

Un arma que todos hemos utilizado alguna vez, sobretodo cuando fallamos a nuestra palabra. Cuando prometemos algo que al final no cumplimos, existen dos caminos, el primero es aceptar nuestro incumplimiento, mientras que el segundo es defendernos mediante argumentos, que a la postre son excusas. A todo el mundo le gusta que la gente cumpla con las promesas que nos hacen, de la misma forma nosotros hemos de ser coherentes con nuestra palabra y llevarla a cabo. Si todo va bien y ejecutamos nuestro cometido, perfecto. Pero si no, hemos de hacer auto-crítica y saber el porqué no hemos podido ejecutar nuestra promesa. Es posible que la culpa no haya sido nuestra, pero eso es lo que menos importa, ya que nosotros somos los únicos responsables de nuestras palabras. Al final se trata de analizar si somos capaces de cumplir con lo que decimos y aprender de nuestros fallos, de esta forma cada vez fallaremos menos.

La vida esta llena de promesas incumplidas, muchas de ellas sin importancia. Pero son en este tipo de situaciones donde hemos de ir adquiriendo experiencia, de esta forma cuando lleguen compromisos más importantes sabremos medir nuestras palabras y llevar a cabo lo que decimos. La promesa de los 5 minutos es un buen caso práctico para empezar, si vas a usarla piénsalo bien, si la cumples genial, pero si no la cumples, analiza que ha sido lo que ha pasado. A partir de aquí haz lo mismo con todas aquellas promesas incumplidas, verás como dentro de poco desaparecerán de tu vida.