La experiencia es un tema que me llama mucho la atención en este último periodo de mi vida. La cuestión es que soy más consciente de todo lo que vivo, sé analizar y valorar todo aquello que puedo aprender respecto al momento en el que me encuentro. Sin embargo, me asaltan una serie de dudas que todos deberíamos plantearnos para conocer de forma sincera cual es el valor que damos a la experiencia, ya que en la mayoría de casos hacemos caso omiso y dejamos escapar una gran cantidad de aprendizajes que tan sólo dedicando un poco de nuestro tiempo jugaría a nuestro favor para el futuro.

Preguntas

Para reflexionar y poder conocer más a fondo cualquier materia, hemos de formular preguntas que nos hagan profundizar y llegar a ser conscientes de la esencia del tema que nos importa. A continuación ofrezco 7 preguntas, si les dedicas un poco de tiempo te darán pistas sobre tu forma de ser y conocerás realmente lo que significa la experiencia.

  1. ¿Para que quiero la experiencia?
  2. ¿Soy consciente de la experiencia que atesoro?
  3. ¿Valoro la experiencia que poseo?
  4. ¿Comparto experiencia o me la quedo para mi?
  5. ¿Que experiencias comparto? ¿Cuales no?
  6. ¿Saco provecho de mi experiencia?
  7. ¿En qué situaciones sale a relucir la experiencia?

Respuestas

Cada uno puede tomarse el tiempo que quiera para contestar a estas cuestiones, aviso de que pueden ser muy reveladoras. Por el momento te dejo una pequeña reflexión a modo de respuesta de cada una. Aunque recomiendo que primero conozcas tus respuestas y luego descubras las mías.

  1. Para no volver a tropezar en la misma piedra y poder estar más atento ante situaciones parecidas y para que el desenlace sea diferente. Además, es una forma de anticiparme a posibles consecuencias no deseadas. Pero sobretodo, ser consciente de ella hace que pueda progresar y no estancarme.
  2. Creo que no y el problema reside en que no pongo en práctica muchos de mis conocimientos. De esta forma no puedo conocer mi experiencia, ya que si no experimento, es como si no avanzara.
  3. Esta es la continuación a la respuesta anterior. Primero he de conocerla, luego ya será momento de analizarla y valorarla, así que hay que ir paso a paso. Cuando pongo en práctica lo que sé y veo que funciona es cuando puedo valorar positivamente la experiencia.
  4. Una de las preguntas más complicadas. Muchas veces comparto sólo aquello que me hace sentir bien y que ha acabado bien, aunque hay personas que también suelen contar sólo experiencias negativas. Pero si nos centramos más en el plano del conocimiento, yo comparto. Creo que si doy luego recibiré.
  5. Intento compartir cualquier vivencia, información, actitud, forma de actuar… que pueda servir a cualquiera, no me escondo nada que pueda ser susceptible de beneficiar al prójimo. No suelo compartir experiencias de las que no se les puede sacar valor, salvo que haya que matar el tiempo mediante la conversación.
  6. Aprovecho lo que sé, pero como he dicho antes, en la mayoría de ocasiones no intento sacar beneficio. Eso si, comparto con personas que lo merecen. Si el beneficiario soy yo, es normal poner a mi servicio todo mi bagaje. Pero cuando se trata de los demás hay veces que mido un poco mis palabras.
  7. Cuando me encuentro ante situaciones vividas con anterioridad y quiero que tenga otro final, o por lo menos intentar dar validez a mi experiencia poniendola en práctica.

Un buen ejercicio para darnos cuenta de que con el paso del tiempo vamos adquiriendo en pequeñas dosis diferentes tipos de experiencias. El problema esta en que no nos paramos a digerirlas para que luego trabajen en nuestro favor, así que si quieres avanzar un poco más, y te lo digo desde la experiencia, lee con atención e intenta contestarlas, te sorprenderá.

Foto: Awais Jaffery