Dos de los verbos más utilizados en las fechas que corren. Se termina un año empieza otro y esto nos sirve de excusa para dar por finalizados muchos malos hábitos y empezar otros buenos de nuevo. Son los propósitos que cada año intentamos cumplir. En el 2014 ya escribí sobre empezar y terminar, lo que pasa es que ahora añado otro punto de vista. Debido a todo lo sucedido en el 2017 y algunos sucesos de última hora, como la perdida de una compañera, es cuando te das cuenta que lo único que verdaderamente empieza y acaba es la vida. Todo lo demás son hechos que están dentro de la propia vida y da igual que se inicien o acaben, al final se trata de que estemos en continuo movimiento y que nuestras acciones tengan un propósito y sirvan de algo.

Antes de terminar, empieza

El título sirve de consejo. La cuestión es no estar parados y siempre tener algo entre manos. Por ello si eres capaz de saber planificar muy bien los pasos en cada proyecto que inicias, serás consciente en que momento te encuentras. Así que antes de dar por finalizado el proyecto, ponte a divagar sobre cual será tu próximo reto. El hecho de mantenernos ocupados hará que nos sintamos más vivos y progresemos poco a poco. Durante todo este tiempo es normal que haya momentos donde estemos en stand by, pero tampoco hemos de preocuparnos por ello, lo primordial es tener algo en ejecución y llevarlo a cabo de la mejor forma.

Este estilo de vida hará que no caigamos en la rutina y en el aburrimiento de centrarnos en sólo una labor. Podemos tener muchos frentes abiertos y dedicarle el tiempo oportuno a cada uno, porque centrar todas nuestras horas en sólo una tarea es poco productivo. Además, nos podemos acomodar ya que el hecho de saber que tenemos que terminar algo, puede hacer que procastinemos o nos estanquemos en algún momento. Por ello, si tenemos otros quehaceres, pueden ser una oportunidad para cambiar y volver con más fuerza a finalizar el proyecto. Ya sabes, empieza antes de terminar.

Foto: Anne