No hace falta decir que la experiencia es un grado y que gracias a ella somos capaces de comprender muchas de nuestras situaciones cotidianas, sin embargo, aquí dejo una de las cuestiones que me asalta la mente con regularidad:

Como enseñar a los jóvenes lo que sólo se aprende desde la experiencia, ¿hay alguna forma?

Tras la reflexión del post anterior donde la experiencia y el ejemplo eran las palabras protagonistas, aquí surgen otra vez para dar respuesta a la pregunta formulada.

Hay muchas situaciones en la vida que sólo aprendemos y logramos comprender a medida que experimentamos diferentes vivencias. Así que, parece ser, la única solución pasa por esperar a que pase el tiempo y que logremos disfrutar o padecer dichas experiencias para que adquiramos el conocimiento que queremos.

Acelera el proceso

No se trata de adelantarse en el tiempo, pero si de intentar buscar y vivir el mayor número de experiencias que hagan que nuestro cuerpo y mente pasen por diferentes estadios donde pueda recoger los frutos que este deja a su paso. Si dejamos pasar el tiempo, sin darnos cuenta, estamos desaprovechando su valor, ya que el simple hecho de esperar él que vendrá, hace que nos situemos en una posición de comodidad, donde el crecimiento y progreso personal no esta controlado por nosotros mismos. Así que busca todo tipo de experiencias que agiten tu cuerpo y mente, aprende de ellas porque hay mucho valor en su interior.

El ejemplo

Esta es la mejor forma de crear una pequeña impronta en nuestros receptores, predicar con el ejemplo. Si somos nosotros los que queremos ayudar al resto, a que comprendan que hay una serie de pasos a seguir para que su vida dé un pequeño vuelco y vivan en primera persona los cambios que otro ya ha notado con anterioridad, es primordial que tus acciones vayan en coherencia con tu discurso. El problema viene para conocer exactamente cuando la gente se hace eco de tus acciones y resuenan dentro de ellos. Esta es la parte más complicada y aquí es donde reside el quid de la cuestión, como producir esa chispa para que la gente sea consciente de que lo que estas mostrando puede ser útil y que verdaderamente estas ofreciendo conocimiento de valor.

Esta pregunta, desde que soy padre, me la planteo muchas veces más, y no se trata de obligar a tu hijo a que siga tus pasos ni nada por el estilo. La cuestión es intentar ayudarlo en todo lo posible para que pueda progresar más rápido y así poder llegar a cotas más altas de conocimiento, razonamiento e inteligencia.

Foto: Pannell_2010