Tras conocer el significado y la diferencia entre ambos términos, es momento de intentar sacar el máximo beneficio de ellos. Estas dos cualidades están de forma intrínseca cuando nacemos, lo que pasa es que hemos de conocerlas, reconocerlas, familiarizarnos con ellas y descubrirlas a fondo. Una vez conseguido, nos daremos cuenta de las bondades que nos pueden aportar.

Conoce tu instinto

A veces reaccionamos de forma incontrolable y no sabemos muy bien el porqué. Como animales que somos tenemos nuestros propios instintos, el de supervivencia es el más conocido ya que dentro de él se engloban muchos más, como el de comer, huir o pelear, aunque también está el instinto sexual. Cuando nos enfrentamos a una situación donde se activa alguno de estos instintos, hay que ser conscientes de como reaccionamos, sólo así podremos aprender de nosotros mismos. De esta forma, en futuras ocasiones podremos actuar de una manera u otra, ya que tendremos más dominio de la situación. Vivimos en una sociedad bastante avanzada, por lo tanto muchos de los instintos no suelen hacer acto de presencia, pero están ahí. Por lo que es un buen momento para familiarizarse con ellos

Despierta la intuición

Todos disponemos de nuestra intuición, lo que pasa es que muchos la tienen adormecida. Hemos escuchado hablar de la intuición femenina y es verdad, ya que las mujeres suelen poner más atención a lo que acontece en su vida, por lo que es más fácil que creen relaciones entre factores que, a priori, no parecen tenerla. Todo esto les ayuda para poder elegir la mejor opción cuando se les presenta cualquier disyuntiva. Hay que escuchar a la intuición y experimentar con ella, es una buena forma de no utilizar la razón, ya que muchas veces esta nos puede llegar a molestar a la hora de nuestra elección, por lo que elegir de la forma más rápida suele ser una buena opción.

El instinto nos hace reaccionar ante una situación, de forma que nosotros no somos conscientes, es un impulso por el que nos dejamos llevar, es decir, no podemos elegir entre actuar de una forma u otra, salvo que lo controlemos. En cambio, la intuición nos ayuda elegir la mejor opción, ya que tenemos un razonamiento previo. Parece que la resolución sea inconsciente, lo que pasa es que ya estamos entrenados y si conocemos bien a nuestra intuición nos fiaremos de ella. Al final se trata de actuar de la forma más rápida posible y ambos conceptos nos ayudan a ello.

¿Conoces tu instinto? ¿Sigue tu intuición dormida?

Foto: Earl Reinink