No suelen aparecer con frecuencia, pero cuando hacen acto de presencia hay que saber disfrutarlas. Este tipo de lágrimas aparecen en momentos puntuales y la cuestión es que suelen ser recordados, ya que llegar a llorar por una situación positiva significa que esta ha tocado nuestra fibra sensible.

Risa

Cuando nos cuentan un chiste, estamos viendo un monólogo, vemos una caída graciosa o alguna situación inverosímil, es posible que nos salte alguna lágrima. A todos nos ha pasado alguna vez y llegar a llorar por estas razones es complicado. Lo mejor es que nuestro cuerpo reacciona de esta forma y muchas veces, sin saber el porqué, estamos disfrutando gracias a algo muy nimio pero que trae resultados muy beneficiosos.

Emoción

Si pensamos en alguna situación positiva que nos ha hecho llorar, es posible que nos emocionemos por el simple hecho de recordarlo. Y seguramente la lágrimas hayan estado presentes. El nacimiento de un hijo, que alguien te sorprenda con algo inesperado, ganar en alguna competición… cada uno tendrá sus propias experiencias. El hecho de que lleguemos a llorar significa que tenemos una sensación muy fuerte y la consecuencia es el llanto. Como pasa con la risa no sabemos explicar muy bien el porqué, pero tampoco importa.

En el anterior post, hable de la antítesis, donde lloramos por dolor y somos conscientes de porque lo hacemos. Pero en este caso no sabemos a ciencia cierta porque derramamos lágrimas, conocemos la causa, pero no llegamos a entender muy bien el proceso. Nos podemos encontrar con situaciones parecidas o quizá ya las hayamos vivido, pero vemos que el resultado no es el mismo. Además, en este caso las lágrimas se disfrutan y te apetece saborearlas, ya que no sabes cuando volverán a aparecer. Por mucho que queramos replicar el momento, no llegaremos a conseguirlo, por ello hemos de dejar que nuestro cuerpo se exprese.

A diferencia de las lágrimas amargas, aquí no tenemos miedo en reprimir las emociones, es más, intentamos maximizarlas. Habrá gente que sea más propensa que otras, pero todos estaremos de acuerdo que cuando alcanzamos el llanto positivo, es una sensación y una experiencia muy grata.

¿Sueles llorar de alegría? ¿Te cuesta llorar de risa?

Foto: Eva Mañez