Tan sólo han sido tres jornadas caminando, pero te puedes hacer una idea de lo que el Camino puede significar. Una gran decisión tomada y que pude darle un valor añadido ya que me lleve como acompañante a mi padre. En principio tenía en mente hacerlo sólo, que no me hubiera molestado en absoluto, sin embargo, creo que las cosas vienen de cierta forma por algo y sentí que era una bonita experiencia para compartir con uno de mis creadores.

Lo que me llevo

El simple hecho de ir caminando durante más de 4 horas, puede ser visto como una forma de meditación, ya que a lo largo del recorrido hay tiempo para todo, para conversar, pero también para reflexionar. Mi padre no es hombre de muchas palabras, por lo que mientras caminábamos podía estar entretenido con mi mente, que era uno de mis propósitos antes de empezar, además las vistas eran fantásticas y en algunos tramos era mejor no hablar para no gastar energía. Lo bueno de ir acompañado es sobre todo cuando terminas de andar, ya que puedes ir a tomar algo y ahí es cuando más se conversa, por lo menos en mi caso. Esto fue uno de los puntos positivos del viaje, ya que escuchar a mi padre contándome batallitas de antes, opiniones sobre diferentes temas, problemas y todo lo que le pasaba por la cabeza es algo que no todo el mundo hace. Además de ver la cara de satisfacción del hombre por compartir una experiencia así con su hijo.

Seguiremos

Este es el principio, intentaremos en otras épocas continuar con el Camino, ya sea sólo o acompañado. Lo bonito es haber empezado y como todo en la vida, hasta que no lo pruebas no sabes lo que ocurre. Muchas reflexiones se quedan en mi mente, las cuales, poco a poco iré reflejando en el blog. Tras este break, ahora toca volver a la rutina pero con fuerzas renovadas y con una experiencia más en la mochila.

Aunque si he de destacar algo es la bonita metáfora del Camino con la vida, ya que trata de ir paso a paso, sin saber lo que vas encontrarte, tampoco sabes con quienes puedes tropezar, quien te puede acompañar durante ciertos tramos, donde comerás, donde dormirás, qué pasara al día siguiente. Todos estos pequeños misterios son los que nos podemos encontrar en nuestro día a día, lo que pasa es que la rutina acaba por sepultar.