Hay algunas olas que llegan a la orilla y otras que chocan contra las piedras, sólo hemos de observar la diferencia del entorno que se crea cuando el choque es fuerte, o cuando el agua llega de forma más tranquila. Continuamos con la metáfora de las piedras y el agua para observar de forma más clara como la terapia de choque nos hará crecer. Para ello, es importante fijarse en las piedras de río, como las que aparecen en la foto.

Menos tiempo de pulido

Podríamos decir que el agua son las situaciones a las que nos enfrentamos a diario, mientras que las piedras somos nosotros mismos. De esta forma, dependiendo donde nos situemos el choque será de una manera u otra, no es lo mismo ser una piedra de río, que estar en un acantilado. Los cantos redondeados aparecen tras un largo periodo de erosión, donde el agua fluye de forma constante pero sin apenas fuerza. En cambio, las formas más escarpadas son consecuencia de fuertes sacudidas. El tiempo es un factor importante a tener en cuenta, con al terapia de choque logramos un pulido más rápido, con el beneficio de que mantenemos más la forma real. Es como la roca del acantilado que llega a tener cantos redondeadas, pero respeta su esencia. A diferencia de las piedras de río, donde ha de pasar mucho tiempo para conseguirse un pulido muy redondeado, donde se pierde la verdadera forma de la piedra.

Es decir, si queremos progresar como personas sin perder nuestros valores, la terapia de choque nos ayuda a ello, ya que nos vamos definiendo ante fuertes embestidas. Sin embargo, si optamos por dejar pasar el tiempo sin enfrentarnos directamente a aquello que nos atormenta, poco a poco nos iremos acoplando a la situación, con la consecuencia de perder nuestros verdaderos valores, ya que los vamos dejando ir sin ser consciente de ello.


Cada uno se enfrenta a los problemas como quiere, pero cuanto menos tardemos en mirarlos de cara, antes nos desharemos de ellos y por lo tanto no harán mella en nosotros. Pero si optamos por la opción de procrastinar y mirar hacia otro lado, poco a poco el problema nos ira ganando terreno y carcomiendo por dentro, lo que producirá cambios en nosotros, que sólo serán observados tras un largo periodo de tiempo. Así que para finalizar, aconsejo la terapia de choque, no puedo decir más, cuesta, pero al final lo agradecerás.

¿Eres piedra de río o de acantilado? ¿Te atreves con la terapia de choque?

Foto: ♪ ♫ S.J.G.C. ♫