Existen miles de expresiones y de situaciones donde el frío se vuelve nuestro aliado. En mi caso si tuviera que decidir entre el frío o el calor, me decantaría por el primero, por varias razones que iré desarrollando a lo largo del post.

El frío nos ayuda a que disfrutemos más del tiempo que disponemos, ya que nos hace más conscientes del ahora. La expresión de congelar el tiempo, deja bastante claro como el frío es capaz de parar el tiempo. Pero el título del post es enfría el tiempo, así es que no se trata tanto de pararlo, sino de intentar ralentizarlo para que podamos disfrutar más de él. Lo que está claro es que el calor reblandece las cosas y cuando pasan por esta sensación ya no hay vuelta atrás. En cambio, si optamos por el frío nos damos cuenta que es capaz de conservar las cosas, es por ello que tenemos un frigorífico o como dice la leyenda urbana de que Walt Disney está congelado para poder ser vuelto a la vida en un futuro. Estos son argumentos que hacen que el frío sea más importante que el calor.

Otro aspecto a tener en cuenta es que cuando tenemos calor, nos quitamos ropa, podemos llegar a quedarnos desnudos, pero aún así podemos seguir sintiendo calor y no queda más remedio que claudicar. Pero el frío es diferente, ya que puedes ir añadiendo capas a tu cuerpo, por lo que parece más cómodo de soportar. Todo en su extremo es difícil de controlar, pero a pequeña escala parece que el frío podemos vencerlo de forma más clara.

Por último, destacar que el calor es como una melodía que te atrapa y poco a poco te va consumiendo. Esta sensación la hemos tenido todos y es que ante el calor debemos de parar, ya que si estamos en movimiento el calor sigue creciendo en nuestro interior y normalmente nos causa sueño y al final acabamos rendidos. Al contrario que el frío, que es como un golpe seco, te hace despertar, has de ponerte en movimiento para no paralizarte y es muy complicado que nos estanquemos cuando estemos en una situación fría.

Como ves el frío es un gran aliado si queremos disfrutar de nuestro tiempo y esto es debido a que el frío despierta nuestros sentidos y por lo tanto somos más conscientes del aquí y ahora. Tan sólo haz una pequeña prueba, dúchate durante 3 minutos con agua fría y luego haz lo propio con agua caliente. Luego recapacita sobre cual de los dos momentos ha parecido más largo, a partir de aquí serás más consciente del valor del tiempo.

Foto: Peter Vincze