Este escrito va dirigido tanto para madres como padres. Cuando tienes un hijo, este pasa a ser tu prioridad absoluta, necesita tu cuidado, sobre todo al principio. Es en estos momentos cuando, sin querer, nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestra pareja. Aunque esto es normal, la novedad del bebe te absorbe y la verdad es que estás ocupado la mayor parte del tiempo, por lo que a penas nos damos cuenta que no tenemos consideración de nuestra persona.

Pero a medida que pasa el tiempo hemos de ser conscientes de volver a preocuparnos más por nosotros y nuestra pareja. No se trata de dejar a un lado a la criatura, sino de prestar más atención a pequeños detalles que dejamos apartados. Todo es un ciclo y al final acaba volviendo, aún así no podemos dejar que cualquier tema nos absorba al máximo, hemos de intentar mantener un equilibrio para poder atender a todo lo que nos rodea. Aunque lo interesante es que nosotros seamos dueños de nuestras acciones y a pesar de que nos dejemos llevar, que siempre es buena opción, tengamos controlada la situación y sepamos disfrutarla.

Tiempo para todo

En esta vida hay tiempo para todo, sin embargo, mucha gente se ofusca cuando le viene un bebe al mundo y se vuelve el centro de su universo. Y esta claro que son lo más importante de nuestras vidas, pero si ellos son nuestro Sol, intentemos ser como la Tierra, mantengamos nuestro propio movimiento, pero siempre en la órbita de nuestro retoño. La gestión del tiempo es primordial una vez te has acostumbrado a la nueva situación, hemos de ser conscientes de ese momento para reflexionar y darnos cuenta de las diferentes posibilidades que nos ofrece el día. Es posible que tus horarios cambien y esto es lo más normal ya que un gran cambio se ha producido en tu vida.

1, 2, 3 …

Primero andamos solos, somos 1. Luego buscamos una pareja, ya somos 2. Decidimos tener familia, llegamos a ser 3. Sin embargo, no hemos de olvidar que podemos volver atrás, y de esta forma buscar situaciones donde disfrutar de ser 2, incluso de regresar a ser 1. No se trata de pasar capítulos y no poder retroceder, lo mejor es el continuo movimiento, saborear todas las situaciones y no olvidar las posibilidades que nos ofrecen, ya seamos 1, 2, 3, 4…

Foto: Ksenia Mikhaylova