La intuición es una de mis 3 palabras para este 2018. Pero en algunas ocasiones me ha surgido la duda sobre la diferencia que tiene con el instinto. La verdad es que nunca me parado a reflexionar sobre ello. Así que es buen momento para tenerlo claro, primero dejo la definición de ambos términos. Está claro que cada uno de nosotros tendrá una ligera idea sobre cada uno de ellos, pero es mejor que todo quede claro.

Instinto: Conducta innata e inconsciente que se transmite genéticamente entre los seres vivos de la misma especie y que les hace responder de una misma forma ante determinados estímulos. Impulso natural, interior e irracional que provoca una acción o un sentimiento sin que se tenga conciencia de la razón a la que obedece.

Intuición: Habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón. Conocimiento, comprensión o percepción inmediata de algo, sin la intervención de la razón.

El instinto es una respuesta innata a uno entre varios estímulos externos, que conduce a la agresión, al cuidado de los niños o a otra actividad válida, mientras que la intuición puede definirse como la aplicación inconsciente de lo aprendido. Un presentimiento apenas puede clasificarse en la misma categoría biológica o intelectual.

Fuente: https://historiaybiografias.com/el_instinto/

Lo que esta claro es que son procesos con los que nacemos y por la tanto están por defecto en nuestro interior. En el caso del instinto, se trata de acciones que, en principio, no se pueden controlar y que son reacciones ante diferentes situaciones y que les sucede a todos los humanos. Aquí lo bueno sería poder ser capaz de dominar de alguna forma estas reacciones. Aunque al final acaben apareciendo, la cuestión es que se manifiesten en un grado más alto o bajo siendo nosotros los amos de la reacción. En lo que respecta a la intuición, es una habilidad que se puede mejorar, por lo tanto hemos de entrenarla para poder sacar todo su jugo. La intuición pasa por escuchar más a nuestro cuerpo y dejar a un lado la razón, ya que muchas veces esta nos hace decantarnos por la opción menos correcta.

¿Conoces tus instintos? ¿Eres capaz de controlarlos? ¿Te guías por la intuición? ¿Sabes reconocerla?

Foto: Earl Reinink