Escribo estas líneas antes de salir de viaje para empezar el camino de Santiago desde Irún. Lo que pasa es que casualmente esto se está leyendo el día en que estoy de vuelta. Se trata de 4 días haciendo el Camino del Norte, por lo que no es algo muy destacable, pero para mi es una oportunidad que no quería desaprovechar.

Porque ahora

Hacía mucho tiempo tenía ganas de hacer el Camino, lo que pasa es que el hecho de saber que voy a ser padre por segunda vez, me hizo pensar en que tener dos hijos hace que ya no tengas tanto tiempo para ti. Además, casualmente tenía todavía algunos días de vacaciones, por lo que decidí utilizarlos para ello. Cuando viene un hecho tan importante como el nacimiento de tu segundo hijo, se produce otro cambio en tu vida y como tal, es importante llegar preparado de la mejor forma. Muchas cosas cambiarán, creo que el Camino es una buena opción para poder recapacitar, dejar de lado la rutina y ver las cosas desde otro punto de vista.

Que espero

Al principio tenía la intención de irme sólo, pero no se porque me vino a la mente mi padre. Así que decidí preguntarle si quería acompañarme y acepto. Creo que ha sido muy buena idea ya que es una experiencia para compartir y si mi excusa para irme es volver a ser padre, que mejor pareja de viaje que tu propio padre. Sinceramente no espero nada del Camino, sólo quiero disfrutarlo de la mejor forma posible. Ni tan siquiera me llevare un libro, sólo una libreta para escribir aquello que me apetezca. Lo único que pretendo es vaciar mi mente de pensamientos y poder reflexionar a cada paso que dé. Además de poder conversar con mi padre y estrechar más nuestros lazos, ya que una experiencia como esta une, aunque sólo sean 4 días.

A la vuelta contare mi experiencia, así que “buen Camino”.

Foto: Nieves G. Novel