La envidia fue el concepto sobre el que reflexione en la primera entrada de hace un año. En la segunda hable sobre el DIY (Do It Yourself)

Lo bueno de la envidia

La mayoría de personas pensamos que este adjetivo es negativo, pero existe un tipo, la envidia sana, que tiene su parte positiva. Si pinchas en el título puedes volver a leer la reflexión al completo, pero lo más destacado es que depende de como te afecte este sentimiento puedes valorarlo de una forma u otra. Hemos de ser capaces de buscar el lado positivo de las cosas, y en el caso de la envidia, esta ha de hacer acto de presencia cuando se trate de cualidades de terceros y no tanto de objetos materiales. Pero sobretodo, cuando aparezca la envidia ha de servirnos como propulsor a la hora de alcanzar nuestras metas y no lamentar ni maldecir a la persona propietaria de lo que queremos.

DIY, la única solución

Esta técnica se basa en la producción de objetos a mano, no importa el producto que sea. Al principio la mayoría de negocios de este tipo se basaban en productos artesanales, pero desde hace un tiempo, hay mucha gente que ofrece servicios con el sistema del DIY. Ellos te dan las pautas a seguir, pero cada uno de nosotros somos los que hemos de andar el camino. Pinchando en el título puedes releer la entrada. Hacer las cosas por ti mismo es el camino para conseguir aquello que quieres, pero si eres capaz de crear un sistema donde gracias a él haya gente que pueda replicar tus pasos, acabas de crear un negocio DIY.

Dos entradas que tienen poco que ver, aunque personalmente yo tengo envidia de mucha gente que tiene su negocio DIY, pero es una envidia sana y espero que me sirva para llegar algún día a alcanzar mi meta de ofrecer mi propio producto o servicio.