Por lo general, la soledad no suele estar bien vista. Siempre le adjudicamos adjetivos peyorativos, sin embargo, esto es un error, ya que estos momentos bien aprovechados nos pueden hacer crecer mucho. Ya lo comente en las entradas anteriores, el futuro de la soledad y momentos en soledad.

La cuestión es sacar beneficio de estos periodos de aislamiento para progresar. Está práctica ha de ser constante si al final queremos ver resultados. Todos los comienzos son complicados, pero si logramos centrarnos y poco a poco vamos observando como avanzamos, cambiaremos nuestra perspectiva sobre la soledad.

La implosión

Este es el objetivo que se persigue. Estaremos durante un periodo de tiempo reflexionando en soledad, pero llegará ese momento eureka o esa chispa, que nos hará darnos cuenta de como cobra sentido todo el sacrificio que hemos realizado. En este caso la procesión va por dentro, no hace falta exteriorizar nada, las consecuencias ya se mostrarán solas. Aquí lo importante es ver como sucede este cambio interior, que sólo se consigue siendo consciente y sacando el mayor jugo posible cuando nadie nos molesta y somos conscientes de que estamos con nosotros mismos. La implosión es un momento personal en el que solucionas muchas de las dudas que tenias y no hace falta hacer participes a terceros, ya que la paz que sientes hace que los demás se den cuenta de que algo ha cambiado en ti.

No explotes

La soledad es para ti y cuanto más la disfrutes más cerca estarás de alcanzar la implosión. No se trata de explotar, ya que de esta forma estaríamos salpicando a nuestro alrededor y perdiendo toda la energía con los demás. Hemos de intentar mantener esta fuerza dentro de nosotros para esforzarnos en conseguir nuestras metas y de esta forma implosionar lo antes posible. Es primordial mantener este vigor en nuestro poder y explotarlo al máximo en nuestro favor.

La implosión al final acaba por ser visible, por si es algo que te preocupa, lo que pasa es que las consecuencias las disfrutas tu primero y luego son los demás los que ven los cambios producidos. Es un proceso interno que se fragua dentro de cada uno y que sólo se exterioriza cuando la implosión hace acto de presencia

¿Te atreves a implosionar?

Foto: Luciano Gabriel Romero