Asumimos que la riqueza es tener mucho de algo y esto siempre lo valoramos de forma positiva. Aunque siempre asociamos la riqueza con el dinero, hemos de ser conscientes de que hay gente que puede ser rica en otros valores. Al final, ser rico se basa en la cantidad de recursos que disponemos, es una medida, pero a veces nos equivocamos y no se trata tanto en el hecho de tener sino en no necesitar.

No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Buda

Esta frase la hemos escuchado infinidad de veces, pero quería hacer una pequeña reflexión sobre ella, No tenía claro sobre que escribir y esta cita se me ha aparecido varias veces con la intención de ser comentada.

Minimalismo

La primera palabra que me viene a la mente cuando escucho la frase anterior es minimalismo, ya que muchas veces nos preocupamos en acaparar, ganar cuanto más dinero mejor, para poder gastarlo en aquello que queramos, sin darnos cuenta que para ello estamos donando mucho de nuestro tiempo. Deberíamos cambiar la pregunta, preocuparnos en ver que es aquello que necesitamos y poner nuestro esfuerzo en ello. Primero en averiguar que es realmente lo que queremos y nos sobra para ser felices y en segundo lugar tener muy claro como obtenerlo. Lo mejor sería empezar de cero y ser consciente de cada propiedad que vamos adquiriendo, valorandola de una forma total y viendo si el tiempo que hemos dedicado para su obtención nos vale la pena para el disfrute que hacemos de ella.

Estamos muy contaminados por la sociedad y cuesta ser consciente de que con poco podemos llegar a ser felices. Si uno quiere ser rico para ser feliz, es mejor que busque mejores formas de encontrar la felicidad, ya que a veces ser rico da más preocupaciones que alegrías. Al final se trata de tener en cuenta todo aquello que necesitamos para desenvolvernos en nuestro día a día y obviar todo lo superfluo y banal. Al principio requiere de esfuerzo y muchas veces pensaremos que al deshacernos de algo no estamos equivocando, pero el paso del tiempo será el que nos dé la razón.

Hemos de aprender a darle importancia a lo que verdaderamente lo merece, pero todavía es más fundamental saber que es lo que hemos de eludir. El ejemplo lo tenemos en los niños donde a penas tienen preocupaciones y a medida que se hacen mayores quieren más, y aquí es cuando empiezan a perder esta característica que tanto resalta en ellos.