Dos post bien diferentes pero que al final te darás cuenta del punto de unión que comparten. En el primero, gracias a un cita reflexiono sobre el aprendizaje de la sabiduría. En el segundo conmemoro el 1º aniversario de mi hijo.

Aprende la sabiduría

Ser sabio es un adjetivo que toda la gente valora muy positivamente, además, si miramos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta que no contamos con muchas personas así. La cuestión es que esta es una cualidad que ha de ser aprendida por uno mismo, no puede ser enseñada por nadie, ni a nadie. Nos pueden ayudar en esta labor, pero no podrán nunca enseñárnosla directamente. Pincha en el título para leer la reflexión al completo y comprender como la sabiduría depende de cada uno de nosotros.

1 año de vida

Hace un año, más concretamente mañana, se cumple el aniversario del nacimiento de mi hijo. Lo más destacable es el cambio que se produce en tu vida, este a penas es observable en ese momento, pero a partir de ahí, sin darnos cuenta vamos mutando poco a poco. Escribiendo estas lineas, me doy cuenta todavía más, de como estos cambios han pasado de ser imperceptibles a ser claramente visibles, a lo mejor no de cara a los demás, pero si en el interior de cada uno, si somos capaces de observarlos. Si te sirve de algo y quieres conocer otro ejemplo de una persona tras su primer año de paternidad, pincha en el título para volver a leer el resumen que realicé.

Estas entradas comparten algo muy importante, ya que de la misma forma que la sabiduría no se enseña, con la paternidad pasa lo mismo, has de pasártelo por las manos para saber de lo que se habla. Esta es la única forma de aprender y sucede dentro de uno mismo, la gente te puede ayudar, explicarte su experiencia, pero los sentimientos que suceden en tu interior son la clave del verdadero conocimiento. Así que tanto si quieres cultivar la sabiduría como saber que es la paternidad, sólo has de dar un paso al frente y empezar con su aprendizaje.