Las palabras fueron las protagonistas de los posts de hace un año. En el primero reflexiono sobre la importancia de lo que decimos gracias a un refrán muy conocido. Y en el segundo hablo sobre las dos formas más corrientes de comunicación, una escrita y otra hablada, para observar las diferencias.

Las palabras y el viento

Hay un refrán muy famoso en el que se dice que las palabras se las lleva el viento. Si pinchas en el título puedes conocer mi opinión al respecto. Por una parte estoy en contra de está afirmación, pero por otro lado tiene mucha razón si lo vemos desde el punto de vista de la experiencia. Cada uno es dueño de sus palabras, pero cuando estas no cumplen con lo prometido es cuando el viento aparece, o mejor dicho, dejamos que aparezca. De cada uno depende, que este aire, que se lleva las palabras, haga acto de presencia o no.

Cartas vs Conversación

Dos formas de comunicarse, cada una con sus virtudes y sus defectos. Habrá gente que opte por una u otra dependiendo de la situación, por ello es bueno saber un poco más sobre ellas. Si vuelves a leer la entrada pinchando en el título te doy mi opinión sobre cuando es aconsejable utilizar una otra. Hay que conocer cuales son los aspectos de cada una, así estaremos en plenas facultades de escoger la mejor alternativa. A grandes rasgos la diferencia es obvia, con la cartas las palabras quedan plasmadas, mientras que en la conversación sólo quedan en la memoria de cada uno.

La relación de ambos posts esta clara, y es que las palabras se las puede llevar o se las lleva el viento, pero esto sólo sucede en la conversación, mientras que con la carta esto ya no ocurre. Así que dependiendo si queremos dejar constancia o no de lo que decimos utilizaremos un método u otro. En mi caso utilizo ambos, primero converso y cuando tengo claras las cosas tiro de escritos para dejar constancia de ello.