Una de las frases que más me ha gustado pronunciar siempre que he visto que un niño no se portaba como tocaba. La culpa es de los padres, lo que pasa es que ahora yo soy uno de ellos, aún así me identifico muy bien con ella, incluso me auto-inculpo cuando es necesario.

Y es que, en teoría, somos las personas con las que más tiempo pasan los niños, por lo tanto su forma de comportarse y actuar, tiene mucho que ver con todo aquello que ven a su alrededor. Puedes intentar educarlos de mil formas, pero al final un gran porcentaje de aprendizaje es por imitación. Ya lo he comentado en otras entradas, hay que predicar con el ejemplo y cuando tienes un niño en tu familia aún más.

Mi hijo ahora esta en esa fase de que es un loro y reproduce todo lo que dices, por lo que hemos de andar muy cautos a la hora de pronunciar algunas palabras o expresiones. Pero de la misma forma que pasa con el habla, los niños se quedan mucho con los actos que realizamos. Sólo hemos de darnos cuenta que un niño es feliz cuando copia acciones que ha visto hacer a sus mayores, y esto es sólo por imitar, por eso hay que saber muy bien lo que hacemos para que el nene se quede con las mejores prácticas.

Así que, siempre que el niño haga algo bien o mal, es muy probable que los padres tengan mucho que ver y por lo tanto sean los culpables. No importa si hacen o no hacen, si dejan o no dejan, si dicen o no dicen. La culpa siempre tiene la misma dirección, los padres. Por lo que hemos de hacernos a la idea de que esto es así y lo único que debemos intentar es que nos tachen de culpables pero por las buenas acciones de nuestros pequeños. Sin embargo, no hemos de olvidar que es muy probable que sólo nos acusen cuando el niño se comporte de forma incorrecta, es lo que tiene ser padre. Sólo nos queda aprender a vivir con esta culpabilidad.

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