Hace un año escribía dos posts bastante interesantes, gracias a dos frases que encontré en el libro que estaba leyendo en ese momento. En el primero reflexiono sobre el hecho de amar, odiar o ignorar el tiempo. Mientras que en el segundo me cuestionó ¿Cuánto y cuando? Respecto a la relación del tiempo con cualquier acción que hacemos.

Amame, odiame, pero no me ignores

Tres verbos que has de saber utilizar dependiendo de la situación en la que te encuentres. Esta cita la leí en “el arte de gestionar el tiempo”, donde se hace una pequeña metáfora sobre como hemos de actuar frente a uno de los intangibles más importantes que tenemos, el tiempo. Si pinchas en el título puedes leer la reflexión al completo y verás como se puede asociar el verbo amar, odiar o ignorar, utilizando el tiempo como sujeto. Unas veces las consecuencias serán positivas, otras negativas, pero lo que nunca has de hacer es obviar los segundos, minutos, horas o días utilizados en una tarea concreta, es aconsejable tenerlo claro, para que la próxima vez seamos más eficientes.

Mide la oportunidad

Cuando nos veamos inmersos en cualquier acción, hemos de ser capaces de tener en cuenta dos variables que harán que seamos más efectivos del tiempo que disponemos. Lo primero es saber cuándo actuar, ya que habrá momentos más idóneos que otros. Y en segundo lugar cuantificar cuanto tiempo vamos a utilizar en desempeñar dicha acción. No hemos de lanzarnos a la piscina sin tener una ligera idea sobre estos aspectos, ya que nos ayudaran mucho a la hora de sacar la máxima eficiencia de nuestro tiempo.

Ambas entradas surgen gracias al libro el arte de gestionar el tiempo. En esta obra puedes aprender pequeños trucos para aprovechar el tiempo de la mejor forma posible. Además lo explica de una manera donde los aprendizajes adquiridos pueden ser extrapolados a otras áreas de tu vida.