Antes de cada acción que realizamos existe un trabajo previo. Hay que personas que son conscientes de ello y otras que no. Las que son capaces de apreciarlo tienen mucho terreno ganado, ya que sin querer están facilitando la labor que van a realizar y por lo tanto no les costara tanto conseguir su meta.

En el tema de escribir pasa lo mismo. Aquí existen dos caminos, el primero sería sentarse directamente delante del ordenador o de la libreta en blanco y empezar a escribir, lo que pasa es que si quieres que este contenido se difunda deberá tener un mínimo de calidad, de esta forma aunque escribas mucho, estarás una y otra vez repasando y corrigiendo lo que no te gusta, así que la pérdida de tiempo es considerable. Por otro lado está el camino de anticiparte un poco a la jugada y llevar algunos de los deberes hechos. La gente que tiene una constancia publicando adquiere unos hábitos que ayudan a la hora de redactar. Aquí te voy a comentar los que yo utilizo.

  • Siempre que se te ocurra algo, escríbelo en algún lado. Nunca sabes cuando te puede servir para desarrollar una entrada.
  • Planifica sobre lo que quieres hablar. Fijarse una temática ayuda mucho para luego poder escribir varios posts que se van enlazando entre ellos.
  • Cualquier imagen, canción, video, libro o cita, por ejemplo, puede ser la semilla para tu próxima entrada.
  • Lee. Ya sean libros, periódicos, blogs… Si te gusta escribir, es muy importante saber leer.

Estos cuatro puntos son muy importantes para que la labor de escribir no te resulte tan complicada. Al principio te costará, pero si los vas adaptando a tu día a día verás como ponerte a redactar te cuesta mucho menos. Esto hará que puedas ir cogiendo poco a poco tracción y no desilusionarte a las primeras de cambio.

En mi caso empece escribiendo reflexiones sobre las que ya había divagado internamente y de las que tenía algún apunte. Esto me hizo planificar cuales serían mis siguientes entradas, por lo que cada vez que me ponía a la tarea de escribir ya sabía el tema que iba a tratar. Y cuando había algún momento en el que no se me ocurría nada, es cuando salían a la palestra, esas canciones, citas o imágenes que me habían hecho sentir algo y sobre las que tenía algo que decir. Por último y más importante, leer, este es un hábito que ha ido creciendo a lo largo del paso de estos 5 años, hasta tal punto que me llego a sentir mal si no leo un libro físico en un tiempo. Leo blogs, newsletter, pero nada como hacerlo tocando el papel.

Espero que estos pequeños consejos te ayuden a poner las manos en el teclado y escribir sobre aquello que te inquieta. Es ahora cuando llega el momento de escribir.

Foto: Stephanie Hobson