El tema de la paternidad fue el protagonista en las entradas de hace un año. Aproveche la festividad de San José, día del padre, para hablar de ello. Además era mi primer año como tal, así que todavía más razón para escribir sobre esta experiencia. La primera entrada trata sobre las obligaciones y la segunda sobre los placeres. Pincha en el título de cada párrafo si quieres leer la entrada al completo.

Obligaciones de padre

Una bonita reflexión sobre el primer año como padre, una efemérides que no se volverá a repetir. Analizar el primer año de vida como padre te hace ver las obligaciones y responsabilidades que has adquirido, es bueno conocerlas y tenerlas presentes para que no te pillen por sorpresa. Uno de los cambios más destacados es el uso del tiempo, ya que ahora has de dedicar muchas horas al peque, lo que hace que no puedas realizar otro tipo de acciones que antes hacías con normalidad. Otro aspecto a destacar es la responsabilidad a la hora de educar a tu hijo y como has de cuidar cada acción que realizas, ya que para tu hijo eres un ejemplo a seguir, por lo que has de predicar con ello. Estas obligaciones ya las tienes para toda la vida, habrá momentos donde se intensifiquen y otros donde no tengan tanta importancia, aunque has de tenerlas en mente.

Placeres parentales

Toda situación tiene dos caras, si arriba hablaba de la parte de responsabilidad de tener un hijo, ahora es momento de lo bonito de la experiencia. Tener un hijo te obsequia con miles de momentos nuevos, únicos, irrepetibles y que sólo se viven cuando tienes descendencia. Para empezar, cada día cuando te despiertas y lo ves, tu cuerpo sufre una serie de sensaciones y emociones que antes no tenías. El hecho de saber que esa persona es parte de ti ya es algo especial. Ver como pasan los días y estar presente en cada progreso que hace es un gran regalo y sobretodo el placer de intentar educar a tu hijo para que en el futuro sea una persona con sus valores.

Dos entradas que recomiendo que leas, tanto si eres padre como si no. Ya lo he comentado en otras entradas, pero tener un hijo es la experiencia que mueve los cimientos de la vida de cualquier persona, creo que hay un antes y un después a partir de ese momento. Así que ser consciente de ello y vivir la experiencia es de obligado cumplimiento.