Cualquier situación que vivamos y que tenga semejanza con alguna anterior, es la oportunidad idónea para que la experiencia haga acto de presencia y por lo tanto todo aquello que sabemos. Continuando con el post pasado vamos a reflexionar sobre lo que sucede en nuestra mente ante eventos que nos recuerdan a otros vividos.

Uno de los principales aspectos, es que deberíamos saber jugar con la baza del conocimiento adquirido, es decir, todo aquel que hemos ido recogiendo gracias a lo experimentado durante nuestra vida. Pero hemos de tener claro que hemos de ver los acontecimientos que tenemos delante con la inocencia de un niño que vive algo por primera vez. La mente y la memoria nos juegan malas pasadas, ya que ante cualquier acontecimiento intentan poner de su parte y esto muchas veces no hace más que obstaculizar la visión de lo que acontece. Y es aquí donde radica la dificultad de saborear cada momento, para ello no hemos de dejar a un lado lo que sabemos, sino que tiene que estar junto a nosotros, pero sin darle la opción a que diga nada, sólo si es necesario hará acto de presencia y si estamos lo suficientemente tranquilos sabremos cuando es el momento de que esté salga a la palestra.

Tener un hijo es una experiencia que se vive muy pocas veces en la vida, por lo que hay que aprovecharlo. Déjate llevar, no dejes que nadie, ni tu mente tampoco, se interpongan entre el momento y tu visión de lo que esta sucediendo, sólo así disfrutaras más de lo que sucede.

Pero al final pasa lo de siempre, es complicado explicar a alguien la propia experiencia de uno mismo, ya que cada persona lo ve desde un punto de vista diferente, como dicen, es como intentar explicar los colores a un ciego. Hemos de pasar por diferentes fases para llegar a entender lo que digo. Es por eso que hoy escribo estas lineas, después de vivir la misma experiencia por segunda vez, ya que antes posiblemente no hubiera podido reflexionar sobre ello. Se trata de que sepamos ver cada situación que se nos presenta como nueva y si el conocimiento adquirido o la experiencia que tengamos nos contaminan de alguna forma tampoco hemos negarlo, pero al menos ser conscientes de cuando se expresan.

Foto: geralt