Esta semana pasada me converti en padre por segunda vez y como es normal, la experiencia fue muy diferente a la ya vivida hace 3 años. En primer lugar, el exponernos ante un hecho por primera vez, es muy diferente a los que luego llegan, somos ignorantes, somos virgenes y somos inocentes ante una situación nueva para nosotros, por lo que estamos a expensas de ver que pasará. Es posible que te hagas una idea de lo que puede venir o como van a suceder las cosas, pero la verdad es que la realidad supera y sobrepasa a todo lo que hayas podido pronosticar. Y por otra parte, el desconocimiento hace que nuestro cuerpo y mente tengan que procesar mucha información, por lo que no estas al 100% focalizado en lo que pasa. Sólo tras un análisis a posteriori es posible que veas las cosas con más claridad, pero ya has perdido el momentum.

En la segunda experiencia ya sabes a lo que te enfrentas, tienes referencias en las que basarte por tu propio conocimiento y esto puede ser un arma de doble filo. Por un lado, es posible que compares la experiencia que vas a vivir con la que tuviste en el pasado y dependiendo de como fue la primera, es posible que la segunda la juzgues en relación a ella y creo que esto es un error. Por otro lado, esta la opción de dejarse llevar, donde tu cuerpo y mente ya harán el trabajo por ti, todo el conocimiento adquirido aflorara por si mismo, no es preciso hacer antes un recordatorio sobre lo sucedido en la otra experiencia, de esta forma estas en el momentum y disfrutas de lo que esta pasando.

En mi caso fue así, en el primer parto estaba más pendiente de la novedad y en este he disfrutado más de lo que ocurría, de hecho me llegue a emocionar mucho más que en el primero y el dejar fluir las emociones y dejarme llevar, sin pensar en nada, ha hecho que esta experiencia la recuerde de forma diferente. Además, cabe resaltar que cada momento que vivimos ya no vuelve a pasar, lo que ocurre es que, muchas veces no somos conscientes de ello, comparamos la que vamos a vivir con lo vivido y esto hace que se pierda la magia del ahora.

La segunda experiencia como padre ha sido diferente, ni mejor ni peor, no la comparo, ya que cada una ha sido igual de especial. Ahora toca disfrutar de la pequeña y seguir aprendiendo del mayor.

Foto: batoni