Si en algo nos parecemos las personas, es en querer contar aquello que hemos vivido, como dirían los chicos de Doble V, “Vivir para contarlo”. Al final nos gusta compartir con el resto nuestras vivencias, que no dejan de ser experiencias que nos suceden, la cuestión está en cuando nos decidimos a compartirlas. Esta entrada va sobre como actuar mientras sucede la experiencia y cual es el momento idóneo para mostrar este bagaje adquirido y que este sea de interés para prójimo, es decir, no se trata de contar lo que has hecho durante tus vacaciones de Semana Santa, sino contar algo que te haya servido a ti y que quieras compartir con el resto para que se beneficien del conocimiento obtenido.

Seguimiento Silencioso

Cuando tratas de retener en tu mente datos que sirvan para argumentar tu experiencia, esta es una muy buena forma. Aquí se trata de ser muy consciente de lo que haces en cada momento y buscar un instante para dejar constancia de lo que sucede. Te planificas cual es el objetivo que persigues, dejas bien claro cuales son los aspectos que quieres monitorizar y recopilar. A partir de aquí, es momento de ponerse manos a la obra y mantener esta constancia durante un tiempo definido previamente. No hace falta que comentes a cada momento lo que estas haciendo o como te sientes, en su lugar, anótalo, ya vendrá el momento de analizar los datos y sacar conclusiones.

Con el paso del tiempo y si has hecho el trabajo correspondiente tendrás una cantidad de información que podrás utilizar en tu beneficio. Este es el momento idóneo de sacar conclusiones y a partir de aquí mostrar al mundo el aprendizaje que has atesorado. La gente quedará sorprendida, ya que de golpe sueltas una cantidad de información, que no da tiempo a digerir, es por ello que has de saber como hacer su presentación para que puedan aprovecharla como es debido. Además de mostrar conclusiones, todas avaladas por los datos cosechados durante el tiempo que ha durado la experiencia. Esta es una buena forma de predicar con el ejemplo, ya que tienes la paciencia de esperar a que los beneficios aparezcan y con el paso del tiempo estos son más visibles que en el día a día. Además el contenido tiene mucho más valor, aunque este sea presentado en una sola dosis.

También recomiendo el Seguimiento Silencioso, cuando quieres mostrar a terceros sus propios comportamientos, ya que las personas observadas actúan sin ningún condicionamiento y una vez terminado el experimento les haces conscientes de lo sucedido y al estar apoyados en datos recogidos, no existe opción a la réplica. Sin embargo, este seguimiento es complicado porque requiere de paciencia y constancia, algo que la gente no tiene, aunque al final del camino los beneficios caen por su propio peso. Con el paso del tiempo ganaras en experiencia, lo que hará que no sea tan complicada esta tarea, ponla en práctica verás como no te deja indiferente.

Foto: Kane