Durante la semana de hace un año reflexione sobre el hecho de tener una meta y tener claro lo que quieres en tu futuro. En la primera entrada cito una canción que puede aportar más de lo que parece y que habla sobre si somos conscientes de saber hacia donde vamos. Mientras que en la segunda dejo abierta la opción de no tener claro a donde vamos y por ello hemos de dejarnos llevar por otros.

Hacia donde vamos

Esta puede ser una de las cuestiones que pasen por nuestra mente cuando pensamos un poco en el futuro y observamos nuestras acciones diarias. El mañana es incierto y no es preciso saber lo que va a suceder, de hecho es algo imposible. Sin embargo, es bueno tener unas pautas para saber que camino tomar y que meta alcanzar. En esta entrada, me ayudo de la letra de una canción para resaltar varias frases que nos harán reflexionar sobre el hecho de saber hacia donde ir. Pincha en el título para conocer cual es la canción a la que hago referencia, te aseguro que el artista, si lo conoces, te va a sorprender. Además, de que la letra es muy interesante.

Déjate llevar

Este post es una continuación del anterior y sirve como respuesta por si no tenemos claro hacía donde ir. Aquí reflexiono sobre las diferentes posibilidades que existen cuando tenemos dudas sobre que camino seguir. Muchas veces podemos dejarnos guiar por otros, si pinchas en el título puedes conocer más a fondo las tres opciones que ofrezco. El primero es la intuición, el segundo son los líderes de opinión y para terminar están los coachs y mentores. De cada uno depende a quien escoger, si es a nosotros mismos, sería el primer caso, que requiere de más esfuerzo y auto conocimiento para no equivocarnos, ya que la intuición requiere de un trabajo previo. Y sino, podemos dejarnos llevar de la mano de personas que ya tienen un bagaje, unos conocimientos ya adquiridos y nos pueden servir de ayuda en una parte de nuestro camino, que corresponden a las otras dos opciones.

De esta forma, si no tienes claro hacia donde ir, déjate llevar. Lo mejor, es que cada uno de nosotros sea dueño de sus decisiones, aunque veo razonable que en la primera parte de nuestro sendero nos dejemos guiar por alguien externo a nosotros, pero esto ha de ser momentáneo, no para siempre.