El número 7 tiene algo de magia. Siempre ha sido una cifra que llama la atención  y es que tiene sus particularidades que lo hacen diferente. 7 son los días de la semana, también los pecados capitales, los colores del arco iris o las notas musicales. Casualmente es el día que nací. Y ya que estamos, diremos que el 7 es el signo del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico y la sabiduría.  Se le considera el número del intelecto, el idealismo y la represión. Pero no vengo a reflexionar sobre todo esto.

Lo que os voy a contar surge de la propia observación, hace tiempo una amiga me contó que hay que tener muy cuenta el tiempo de algunas situaciones de nuestra vida. Por ejemplo, la duración de una relación en pareja, esta es donde más fácil podemos observarla, aunque luego veremos otros ámbitos donde la teoría de los 7 años también puede ser confirmada. A mi me lo contaron con este ejemplo, así que creo que es la forma más fácil de entenderla.

Cualquier relación empieza con el noviazgo y según la teoría, cuando pasan 7 años tiene que producirse un cambio, sino lo más probable es que el vínculo se rompa. Un cambio puede ser el irse a vivir juntos, tener un hijo, casarse… Cada uno que efectue el que considere más oportuno. Lo que pasa es que luego el cronometro se vuelve a poner a cero y otra vez a los 7 años ha de haber alguna modificación, sino la pareja tiende a estancarse. Sólo has de mirar a tu alrededor para darte cuenta de lo que hablo. Además, si estas a punto de cumplir 7 años, mira a ver cual es el siguiente paso que vas a tomar. No se trata de una ciencia exacta, pero es verdad que el 7 nos puede servir como de punto de referencia.

Y es algo bastante lógico, ya que 7 años dan para conocer una situación, crecer con ella, adaptarse y disfrutarla. Sin embargo, llega un momento en el que la rutina nos mata, es por eso que buscar modificaciones es de suma importancia sino queremos que todo se vaya al traste. No hace falta que sean cambios de gran envergadura, ya que a veces centrarnos en pequeños detalles, hace que la situación cambie y el cronometro se ponga a cero.

Otras situaciones en las que aparece la teoría del 7 podrían ser el ámbito deportivo o laboral. Donde jugar en un mismo equipo o practicar el mismo deporte puede hacer que nos estanquemos. Incluso en el trabajo, no hace falta cambiar a otro, sino desempeñar otras funciones o tener otras obligaciones.

¿Qué opinas de la teoría? ¿La has vivido? ¿Crees que es cierta? ¿Es razonable?

Foto: Darren Wood