La gente que trabaja por cuenta ajena, vende su tiempo sin darse cuenta si verdaderamente se le valora como toca. Aunque muchas veces tienen una remuneración más alta en relación a lo que producen, lo que pasa es que están obligados a cumplir ciertas horas en su puesto de trabajo. Sin embargo, los que trabajan para ellos mismos si que son conscientes de lo que vale su tiempo y por eso muchas veces se quejan de que sus horas son muy baratas, pero disponen de la libertad de decidir cuando y donde trabajar.

Estos suelen ser los dos puntos de vista que nos solemos encontrar. Cada uno tiene sus pros y sus contras, pero aquí no vamos a discernir sobre ello. Lo importante es el empleo de nuestro tiempo y cómo somos de eficientes en él. En la entrada anterior hablaba sobre el miedo a venderse, pero una vez das el paso has de saber valorarte. Está claro que al principio no serás tan eficiente y necesitarás mucho más tiempo para ganar una cantidad de dinero. Pero con el paso del tiempo y la experiencia adquirida es cuando hemos de reflexionar y saber cual es el tiempo que hemos de emplear en cada tarea que queramos llevar a cabo. La vida esta para disfrutarla, hay una frase muy recurrente que dice trabaja para vivir, no vivas para trabajar. Cuando entendemos esta frase es momento de saber cuanto tiempo queremos emplear en trabajar y así el resto que nos queda poder vivirlo. Cada uno tendrá su propia opinión, unos querrán alcanzar metas que les hagan emplear más tiempo en el trabajo, mientras que otros se conformen con menos. Pero en cualquier caso ambas partes son correctas.

Una vez te transformas en el dueño de tu tiempo, es cuando decides venderlo de la mejor forma. Pero también hay que ser muy conscientes de el valor que ofrecemos en esos momentos. Todo no esta en trabajar más para ganar más, hay que intentar trabajar menos para intentar ganar lo máximo posible. Así que la calidad de uso de nuestro tiempo es esencial.

¿Crees que ha llegado el momento de vender tu tiempo? ¿Eres consciente de lo que valen tus horas?

Foto: Almudena Martín