Cuando te lanzas a la acción siempre te invade la duda de lo que puede pasar. Esto es algo normal. Nadie sabe lo que va ocurrir. En el caso del lanzamiento de un blog, tienes que tener muy claro que te expones al mundo, es decir, todo lo que escribes queda plasmado, por lo que has de saber muy bien aquello que dices, como lo dices y a quien lo dices.

El miedo

Uno de los miedos que tenía era pensar en el que dirán los lectores, sobretodo aquellos que pueda conocer en persona. Aunque es verdad que, cuando te pones a escribir no hay tanto miedo por lo que dices, te enfrentas a una pantalla en blanco y no obtienes feedback, por lo que te sientes seguro. Es a partir del momento en el que publicas donde te expones y poco a poco vas siendo más consciente de todo lo que dices y lo que implica. Este es un gran paso, ya que sin darte cuenta estas empezando a vencer tus miedos.

Para mi esta es una de las mejores consecuencias de escribir en un blog, te liberas de tus pensamientos, te expresas de forma que en otras situaciones diarias no harías, no tienes a nadie delante que te vaya corrigiendo al momento. Y todo esto hace que vayas creciendo interiormente, ya que vas dejando constancia de todo lo que pasa por tu mente, una tarea que no se realiza a diario y que tiene muchos beneficios.

Fruto de la liberación de tus pensamientos empiezan a aflorar tus miedos, poco a poco los vas conociendo y cuanto más escribes, más descubres. Al final es como si fueras una cebolla y tus pensamientos son las capas que te recubren. Cuanto más escribes, más envolturas te quitas y es cuando llegas al centro de ti mismo, la parte más jugosa, en este camino es donde los miedos  hacen acto de presencia. Pero ya te digo que uno de los primeros miedos pasa por expresar lo que sientes y la escritura es un gran aliado para empezar esta tarea.

¿Te decides a empezar? ¿Conoces tus miedos?

Foto: AntoinePound