¿Cómo empiezas tu día?

No somos consciente de la importancia que tiene como empezamos nuestro día y lo decisivo que es la primera parte de este, para el devenir del resto de la jornada. Un gran número de personas deciden levantarse con el tiempo justo para poder llegara sus obligaciones a hora, ya sea el trabajo, dejar a los niños en el cole, ir al instituto, acudir a la universidad, ir al gimnasio… Empezamos el día corriendo y esperamos que todo fluya sin obstáculo alguno. El problema viene cuando aparece un imprevisto, entonces nos vemos sin margen de maniobra, tenemos que correr más y llegamos tarde, con las consecuencias que conlleva, sobretodo el tema del estrés para el cuerpo, que nada más abrir los ojos necesita estar a pleno rendimiento para todo lo que queremos hacer.

La pregunta

La cuestión que has de formularte para poder mejorar esta situación es: ¿cómo empiezas tu día? En primer lugar has de ser consciente y conocer que es aquello que haces nada más abres los ojos en la cama, reconocer si esto te sienta bien, si la respuesta es positiva, no hace falta que hagas nada, pasa al siguiente momento. Sin embargo, si la respuesta es negativa, es entonces cuando has de buscar soluciones, realizar cambios, para al día siguiente empezar con buen pie.

La hora

En el anterior post, aconsejaba que te adelantaras al sol, esto se basa en mi propia experiencia, pero lo importante es que cada uno sepa cual es la hora que mejor le convenga para poder hacer todo lo que quiera al principio del día. Sobretodo para no ir con prisas y poder empezar la jornada de forma relajada y sabiendo que va aprovechar el tiempo desde el minuto 1. Dicen que «el que mucho abarca, poco aprieta», pero en este caso de cada uno depende todo lo que quiera abarcar, tan sólo hemos de saber a que hora levantarnos para poder apretar todo lo que queramos. El tema del descanso es muy personal, pero hemos de darnos cuenta de cual es nuestro mejor horario y a partir de ahí planificarnos.

Empieza el día…

No soy quien para decirte como has de empezar tu día, pero recomiendo que sea sin sobresaltos, de la forma más tranquila posible y a poder ser que realices acciones que te agraden, que te hagan sentir bien, y así comenzar el día con una sonrisa, por cierto, esto sería lo primero que podrías hacer, mirarte en el espejo y sonreír. El problema es que mucha gente se obsesiona en hacer cosas que en el fondo no le gustan o que las hace por obligación, como puede ser ir al gimnasio, meditar, sacar a pasear al perro… Hemos de ser conscientes de lo que hacemos y porqué. Y a partir de ahí decidir si seguir con ello o no, es posible que necesitemos un tiempo de adaptación, pero si nos damos cuenta que nos va bien lo repetiremos.

Todo pasa por reconocer lo que hacemos, ser sinceros con nosotros mismos, valorar cada acción que realizamos y entonces ir planificando nuestra mañana para que empiece de la mejor forma posible. Sólo destacar que si empiezas el día con tiempo y haciendo aquello que te gusta, el menos es mejor que la otra opción, de cada uno depende cambiarlo.

Foto: Lionat Natalia Petri –

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