Decir de más por no pensar

Decir de más por no pensar

8 octubre, 2020 0 Por marcosedo

«Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas» Goethe

Esta cita acompaña al anterior post, y es que es muy cierto que cuando tenemos ideas vacías las terminemos llenando con palabrería que, a pesar de que sabemos que están de más, no aportan nada. Si que es verdad que hay veces en las que es complicado poner palabras a las ideas que tenemos, y nos podemos enrolar intentando explicar lo que tenemos en mente desde diferentes perspectivas para que el mensaje quede más claro, pero sin querer, lo que hacemos es complicarlo aún más.

En este caso lo que sucede es que hemos de pensar lo que vamos que decir, ya que como no tenemos nada nuevo que contar, hemos de crear un discurso de la nada, que poco valor aporta, y en el que hemos de poner nuestro esfuerzo para poder hilar una serie de palabras, que al final no tienen nada que ver con lo que pensamos realmente, simplemente estamos rellenando tiempo.

Ser una persona de pocas palabras no significa nada, ya que si con lo que dices te sobra, ¿para que hemos de decir más? Creemos que nuestro mensaje ha de estar bien construido y argumentado, pero lo que de verdad importa es seleccionar las palabras correctas y es aquí donde hemos de poner toda nuestra atención, para que cada vez que abramos la boca, ofrezcamos a nuestro receptor algo interesante que escuchar.

La oratoria es una arte y hay personas que pueden hablar mucho, pero su mensaje tiene algo que ofrecer, sus ideas son frescas y requieren de muchas palabras para que todo quede comprendido. De la misma forma podemos encontrar a personas que hablen por los codos y no digan nada claro, es aquí donde la cita que protagoniza el post entra con fuerza. Así que cuando veamos que nos vamos por las ramas hemos de reflexionar y ser conscientes de que hemos de parar, para no rellenar nuestro discurso, mejor quedarnos en silencio y esperar si existen dudas por parte de las personas que nos escuchan sobre aquello que hemos dicho.

¿Te das cuenta cuando rellenas el mensaje? ¿Te sientes satisfecho con aquello que dices?

Foto: Pannell_2010