Deja fluir las palabras

Deja fluir las palabras

3 diciembre, 2019 0 Por marcosedo

«Habla libremente y revélanos tus cuitas. El fluir de las palabras apacigua el corazón de quien sufre; es como abrir las compuertas cuando el embalse amenaza con desbordarse»

Esta frase la he conocido gracias al libro «Inteligencia Emocional» de David Goleman, que es la última obra que he leído, pero está extraída de «Las intrépidas aventuras de Robin Hood«. Una frase que no hace falta explicar, tan sólo hemos de aprenderla y ejecutarla. Nos cuesta mucho expresar lo que sucede por dentro, incluso cuando hacemos un ejercicio de reflexión e introspección. Este sería el primer paso, saber expresarnos ante nosotros mismos, conocer nuestras emociones, se trata de entablar una pequeña conversación con nuestro yo interno y de está manera ser más conscientes de lo que nos sucede y poder poner palabras a nuestros sentimientos.

El siguiente paso sería tirar de valentía y abrirnos a los demás. La frase a la que hace referencia el libro se encuentra en el capítulo llamado «el poder curativo del apoyo emocional» y es que a veces necesitamos de la gente que nos rodea para poder sobrellevar mejor una situación emocional crítica. El dialogo interno sirve para tener una idea prefijada de lo que queremos decir, pero cuando lo expresamos a los demás es cuando nos liberamos de verdad. La metáfora con el embalse es muy gráfica, es la misma cuando hablamos de «la gota que colma el vaso», hemos de ser conscientes de que tenemos que ir vaciando nuestro fuero interno para que puedan entrar novedades, pero sobretodo que no se pudra lo que tenemos dentro, ya que lo negativo si no lo sacamos, más tarde o más pronto se hace hueco para salir por donde menos lo esperamos.

A nadie le gusta el sufrimiento y esta cita nos da una solución para cuando nos encontremos en esta situación, «habla libremente y revélanos tus cuitas». Una solución muy sencilla pero que cuesta poner en marcha, aunque una vez la experimentes te darás cuenta de su poder sanador y es que es tan simple como liberar tu mente, vaciarte, quitarte un peso de encima, que es lo que al final te hace sufrir. A veces pensamos que hacernos los duros por aguantar es la mejor opción a seguir, pero una vez nos abrimos nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos, el simple hecho de liberarse es sanador, pero encima se ve recompensado por el feedback que nos puedan dar y toda la ayuda para superar esta fase de sufrimiento.

¿Cuando fue la última vez que te desbordaste? ¿Sueles abrir las compuertas?

Foto: pag 284 «inteligencia Emocional»