El camino hasta Itaca

11 julio, 2020 0 Por marcosedo

En las entradas de la semana de hace un año reflexioné acerca de la importancia de disfrutar el momento presente. En el primero me base en un poema que nos puede aportar mucho. Mientras que en el segundo hable sobre ser conscientes mientras andamos el camino. Pincha en cada uno de los títulos para volver a leer la entrada al completo.

Viaje a Ítaca

El poema que puedes volver a leer en el post que escribí, nos viene a hablar de la importancia del camino y de que es bueno tener un objetivo, una meta, un propósito, pero durante el trayecto has de estar atento a todo lo que sucede, has de intentar vivir el máximo número de experiencias y disfrutar de ellas. La cuestión es que cuando llegues a tu destino, puedas volver la vista atrás y darte cuenta de todo lo vivido, eso es lo importante y no tanto si donde has llegado no es el lugar correcto. Muchas veces nos centramos mucho en el final y nuestras expectativas no dejan que saboreemos el camino y si el final no es como deseamos, pues nos sentimos mal. Mientras que si disfrutas de todo el camino, te darás cuenta que la meta no es lo más importante, pero has de agradecerle que gracias a ella, hayas podido vivir el camino y esto sólo depende de nuestra forma de ver las cosas.

El camino es el objetivo

La vida pasa y no sabemos cuando va a terminar, por ello, aunque tengamos una meta, hemos de disfrutar y estar atentos a cada paso que damos. Vivir el momento presente es lo que nos hace sentir vivos. Cuando nos adentramos en cualquier proyecto o aventura con una meta, hemos de alcanzar lo que nos hemos propuesto, pero no sabemos si puede suceder algo que nos haga retrasarnos o incluso nunca llegar, por ello hemos de prestar atención a cada momento que vivimos. Y no importa tanto llegar al final, ya que en el camino siempre podemos tener ese momento para echar la vista atrás y observar con perspectiva todo lo vivido. El camino tiene que ser nuestro objetivo, pero no hemos de olvidar el objetivo final, ya que este es la guinda del pastel.

La vida es un continuo suceder de acontecimientos y depende de cada uno de nosotros vivirlos al máximo. Cada uno tiene su propio camino y ha de ser consciente de cada paso que da para seguir caminando y avanzando hacia donde se ha propuesto. Pero vuelvo a recalcar que hemos de tener la vista fija en nuestros andares, ver como vamos avanzando y no centrarnos tanto en la meta final, ya que sino nos perderemos gran parte de la experiencia.