Empatia reversiva

La empatía es un concepto que cuanto más profundizas en él, más complicado parece de entender, sin embargo, es necesario hacer esta introspección en el término para poder comprenderlo de forma clara. Hemos de ser conscientes de que esta palabra nos viene a la mente en diferentes situaciones, en la mayoría de los casos es cuando nos ponemos en la piel del otro, cuando esté sufre alguna desgracia, ya que intentamos comprender lo que pasa por su mente o como se siente. Otra situación es cuando tenemos que actuar de cierta forma y antes de ponernos a ello, reflexionamos sobre las consecuencias de nuestros actos y como estos pueden afectar al receptor.

El problema de la empatía

En ambas situaciones, si nos fijamos, se trata de ponernos en la piel del otro y ver como se siente o como se puede sentir esta persona, tras una acción concreta. Lo que pasa es que no somos conscientes de lo complicado que resulta pensar como lo haría el otro, ya que esto es casi imposible, podemos tener una ligera idea, pero es algo tan subjetivo que por muchas vueltas que le demos, lo más probable es que no coincidamos en sus pensamientos o sensaciones. Además, si nos damos cuenta, no se trata de ponernos en la piel del otro, sino que pensamos en como nos sentiríamos nosotros, si esa situación nos ocurriera y esto es muy diferente. Nos ponemos en su piel, para pensar como nosotros reaccionaríamos, al final se trata de nosotros, no de ellos. De ahí el problema con la empatía, ya que es muy complicado valorar y pensar como el otro, salvo que conozcamos mucho a la otra persona.

Empatía reversiva

Tras todo lo comentado, quiero poner en la palestra el siguiente concepto «empatía reversiva». Como he citado antes, la empatía es muy subjetiva y siempre somos nosotros los que hemos de ponernos en la piel del otro, pero me surgen varias preguntas cuando una persona actúa de cierta forma  en la que nosotros somos los afectados, ya sea para bien o para mal. ¿Te has parado a pensar si la otra persona ha sido empática contigo? Si crees que alguien no ha sido empático contigo ¿por qué has de serlo tu? Aquí se trata de saber si la otra persona ha intentado ponerse en nuestra piel, esto es la empatía reversiva, una reflexión que nos puede ayudar para que la próxima vez no dudemos tanto a la hora de actuar y sobretodo gastar nuestro tiempo intentando pensar como otros.

Aunque al final vuelve a surgir el mismo problema que antes y es que cada uno piensa como piensa y esto no se puede cambiar, por mucho que queramos intentarlo al final hemos de ser conscientes de que esos son nuestros pensamientos, no los suyos y el hecho de que acaben coincidiendo es mera casualidad. Practica la empatía, pero ve con cuidado con ella, ya que a veces caes en una pequeña trampa de la que sin saberlo estas engañándote a ti mismo.

Foto: Claire bastien

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