En un mundo plagado de consumismo, donde existen productos para cualquier cosa, mires donde mires puedes adquirir lo que desees… Es normal que no toda la gente pueda vender producto físicos, sino que ha de buscar para ello el camino de lo intangible. En el anterior post reflexionaba sobre el hecho de vender aire o humo, pero ahora quiero poner en valor el hecho de ofrecer a la gente algo inmaterial.

Se han puesto muy de moda los infoproductos y gracias a Internet es normal que haya gente que hable de cualquier tema que se nos ocurra, es más, por mucho que te especialices en un tema, es fácil que encuentres un nicho de mercado donde poder ofrecer tu visión.

La cuestión es que la sociedad vive muy estresada y creo que es normal que haya gente que ofrezca formas de vivir, sus propias experiencias, su forma de pensar u opinar sobre un tema concreto, motivar a partir de discursos… y todo ello con la finalidad de poder ayudar a otros en algún aspecto de su vida.

Hay gente para todo, unos demandan, otros ofrecen, hay algunos más capacitados para comunicar, otros que necesitan de otros para progresar, hay personas que les cuesta pensar y prefieren que les dicten lo que hacer, otros que reflexionan sobre temas diversos y por nimios que parezcan, ayudan a llevar una vida más tranquila, los hay con más maña, otros con más fuerza y otros con más ideas… Por todo ello, creo que es necesaire que haya gente que venda aire, es decir, algo intangible pero de valor, ya que seguro que hay gente que precisa de ello.

Vivimos en un mundo de sobre-información, donde lo importante es saber escoger y esto parecer ser lo más complicado. Además, tenemos que saber diferenciar entre lo que es humo o aire, aunque esto es menos preocupante, ya que lo primordial es si la información que consumes te es útil, te aporta algo o te ayuda. Así que nada, consume todo el aire que quieras y deja a un lado todo lo que consideres humo. Lo primero te ayudará a progresar, lo segundo te contaminará.

Foto: Daniel Majewski