Humilde humillación

Humilde humillación

22 octubre, 2020 0 Por marcosedo

Empezaremos por la definición de humillación para que todos tengamos la misma base y no haya malentendidos:

Acción y efecto de humillar o humillarse que significa:

  1. Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.
  2. Abatir el orgullo y altivez de alguien.
  3. Herir el amor propio o la dignidad de alguien.

A partir de aquí se puede reflexionar mucho de esta palabra, que en principio tiene unas connotaciones negativas, ya que de forma general a nadie le gusta ser humillado y parece que el que humilla tiene una intención para denigrar a la otra persona, lo que no es un comportamiento ejemplar.

La humillación, el causante

Así que una diferencia a tener en cuenta y que considero muy importante cuando alguien humilla a otra persona es si hay un propósito o no. Es por ello que tenemos la segunda o tercera acepción de su significado, en el primer caso el acto de una persona tiene unas consecuencias que humillan al otro, pero este no lo ha hecho para herirlo, simplemente el devenir de los actos ha hecho que se produzca una humillación. Mientras que en la última acepción el objetivo es herir al otro, es aquí donde la humillación no debería ser tolerada. Todos podemos humillar a alguien en algún momento de nuestras vidas, la cuestión es si somos conscientes de ello y si queremos damnificar al otro.

La humillación, el receptor

Por otro lado tenemos a la persona humillada y aquí hemos de tener muy presente que este es un sentimiento propio y que depende de la actitud que afrontemos ante esta sensación, podremos sacar un valioso aprendizaje o por el contrario sentirnos mal. Independientemente de quien sea el que nos provoque la humillación y si había intención o no, esta emoción es adoptada por cada uno de nosotros, así que podemos no sentirnos humillados aunque este fuera el propósito, pero si nos sentimos así es por que nos han puesto los pies en la tierra y esto es algo sobre lo que hemos de reflexionar para así sanar un problema interno que tenemos.

En la humillación siempre tenemos dos actores, pero al final, cuando somos los receptores, tenemos que tener muy presente que solo nos herirán, si nosotros dejamos que así sea. Y si no sentimos humillados, hemos de ser lo suficientemente humildes para darnos cuenta de porque nos sentimos así y poder ver algo que antes no estábamos viendo en nosotros. La humillación no es más que una forma de reconocer que tenemos que tener los pies en la tierra, es un toque de atención para que no nos vayamos por las ramas y si surge este sentimiento es por algo, si no, no debes por que preocuparte.

¿Te sientes humillado? ¿Eres humilde?

Foto: María Victoria López Fernández