Implicarse para explicar

Implicarse para explicar

Lo curioso de estas dos palabras es que no son antónimas y tampoco parece que tengan una relación directa por lo que respecta a su significado, como pudimos conocer en la entrada anterior. Sin embargo, comparten la misma raíz y provienen del mismo origen.

La palabra implicación viene del latín implicatio y significa «acción y efecto de comprometer a alguien en algún asunto». Sus componentes léxicos son: el prefijo in- (hacia dentro), plicare (doblar, hacer pliegues), más el sufijo -ción (acción y efecto).

Mientras que la palabra explicación, la única diferencia es el prefijo ex- (hacia fuera).

Sabido esto, podríamos decir que ambas palabras son contrarias, pero gracias a su uso, vemos que esto no es así y que ambas son complementarias. Pero como bien dice el título, hemos de poder implicarnos para poder explicarnos.

Si hacemos caso a la referencia etimológica, la implicación tiene que ver con ir hacía dentro, conocer los pliegues del asunto en cuestión, mientras que la explicación sería el siguiente paso, donde después de conocer el interior, somos capaces de desplegar dicho asunto para poder explicarlo a la gente. Por eso las explicaciones han de buscar la claridad, ya que cuando un asunto está plegado, es más complicado de observar, ya que no vemos lo que tiene en su interior, por eso hemos de implicarnos, para conocer y comprender el máximo de información posible. Una vez metidos en el pliegue, será mucho más sencillo desplegar y poder ofrecer al exterior todo lo que escondían esos pliegues y así comprender la situación.

La cuestión es que muchas veces nos perdemos en explicaciones y todo es a causa de no habernos implicado lo suficiente en el asunto. Por muchas explicaciones que intentemos buscar, la solución pasa por implicarnos lo máximo posible, es decir, conocer cada pliegue que existe y a partir de ahí poder desplegar toda la situación y de esta forma comprenderla de forma clara. Además, no hemos de pensar que las explicaciones son para los demás, sino que nos hemos de centrar en nosotros mismos, implicarnos para poder explicarnos y luego si es necesario y si alguien nos lo pide, podemos dar explicaciones al resto.

¿Cuando das explicaciones de más? ¿Consideras que te implicas lo suficiente?

Foto: CazadorDeImágenes

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