La emoción de la inteligencia

La inteligencia emocional llama a mi puerta desde varios frentes. Hay veces en la vida en la que hay un tema que aparece y se presenta en diferentes situaciones, para empezar, haciendo un curso online, uno de los libros que he de leer es el de «Inteligencia Emocional» de Daniel Goleman, luego en la reunión de mi hijo piden ayuda para hacer un taller sobre la emociones y me ofrezco voluntario para llevarlo a cabo. Todo ello hace que tenga muy presente a las emociones en cada interacción que tengo en mi día a día, ya sea en el trabajo o con mi familia.

Inteligencia emocional

Además, desde hace un tiempo a ahora, se habla mucho de la inteligencia emocional y como es uno de los rasgos más importantes a la hora de liderar equipos, ya que al final tratamos con personas. Un líder puede ser muy inteligente, pero ha de tener muy en cuenta sus emociones, tanto las suyas como las de la gente que forman su equipo. La inteligencia emocional se basa en conocer a fondo las  emociones y para ello hemos de conocernos mucho a nosotros mismo, saber porqué nos emocionamos, en que situaciones, también hemos de saber controlar estas reacciones, todo esto hará que luego podamos reconocer lo que pasa en los demás.

Emoción inteligente

El título del post da una pequeña vuelta de tuerca y es que hemos de emocionarnos ante la inteligencia. Las emociones son reacciones fisiológicas, por eso si nos consideramos personas inteligentes hemos de saber lidiar con ellas, intentar controlarlas y a la vez emocionarnos con lo que la inteligencia nos aporta. De esta forma el círculo se cierra. Por un lado buscamos conocer a fondo las emociones, lo que nos hace ser más inteligentes en esta faceta, pero además, nos emocionamos durante el camino.

Somos humanos y este factor hemos de tenerlo muy presente. Muchas veces, en la mayoría de los casos, nos movemos por emociones, aunque no seamos conscientes y el hecho de saber gestionarlas, comprenderlas y adaptarlas a las diferentes situaciones, hará que podamos vivir una vida más tranquila reconociendo en cada momento como hemos de actuar. Primero hemos de aprender de nosotros mismos para luego poder exteriorizarlo en los demás.

 

Foto: Juan Beas

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