La explosión de la emoción

Las emociones surgen a causa de un estímulo y cambian nuestro estado de ánimo. Podemos diferenciar muchos tipos de emociones, pero voy a destacar 6: tristeza, enfado, miedo, alegría, amor y calma. Estas podríamos categorizarlas en dos grupos, unas desagradables que serían las tres primeras y otras agradables que serían las otras 3. La cuestión es que normalmente nos encontramos en estado de calma, lo que pasa es que muchas veces no somos conscientes de ello. Ante cierto estimulo nos emocionamos, se produce una explosión en nuestro cuerpo de cierta intensidad y entonces reaccionamos.

Explosión inmediata, explosión controlada

Las emociones llevan consigo alteraciones fisiológicas y estas aparecen tan pronto como notamos el estímulo. Lo importante es saber cuanto tardamos en exteriorizarla, es decir, cuando la gente se da cuenta de nuestras reacciones. A veces esta explosión es incontrolable y por ello enseguida una persona rompe a llorar, pega un grito, empieza a tiritar, esboza una gran sonrisa… dependiendo de la emoción el cuerpo responde. Hablamos en el anterior post del autoconocimiento y el autocontrol, dos aspectos a tener en cuenta para que esta explosión no nos sobrepase, ya que si conocemos las consecuencias, además de la explosión en sí, nos será más fácil saber como actuar. La emoción tiene su linea de vida y no podemos escapar a ella, cuando entra en nuestro cuerpo se generan una serie de reacciones que han de suceder si o si, lo único que podemos hacer es prepararnos para ella.

Las emociones son pequeñas explosiones en nuestro cuerpo, ya que hacen que nos movamos por dentro, tan pronto llegan solemos reaccionar, pero si somos capaces de controlarlas podremos sacar beneficios de ellas. Las explosiones sirven para destruir, a veces estas son intencionadas, es decir, que bien supervisadas nos aportan, pero cuando son incontroladas sus consecuencias son impredecibles. Con las emociones pasa lo mismo, si las dejamos que afloren sin más, pueden tener consecuencias que no esperamos, sobretodo con las emociones desagradables, pero si por el contrario, sabemos gestionarlas nos pueden ayudar mucho para enfrentarnos a las situaciones cotidianas.

Foto: Selma Morgenstern

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