La mano de la sinceridad

La mano de la sinceridad

7 marzo, 2013 0 Por marcosedo

Cuando estamos convencidos, no debemos dejarnos llevar por lo que puedan pensar los demás. Somos dueños de nuestros actos y nuestros pensamientos, por lo que la última palabra sólo depende de nosotros mismos y hemos de estar auto-convencidos de nuestras decisiones.

Miroslav Klose es un jugador de la Lazio que tras meter el 1-0 con la ayuda de la mano, el arbitro se acerco y le pregunto si el gol había sido legal o no, debido a las dudas que tenia, además de las continuas protestas de los jugadores rivales. El jugador se sincero y contesto que el gol fue con la ayuda del brazo, por lo que el colegiado anulo el gol; citar que el partido termino con la derrota de su equipo por 3 a 0.

Aquí no vamos a juzgar sobre si hizo lo correcto o no, a lo mejor si el arbitro no le hubiera preguntado el tanto hubiera subido al marcador. Lo que me gustaría destacar es que en ese momento dijo lo que pensaba, sin tener en cuenta las consecuencias. Este tipo de acciones tienen difícil solución, ya que si imaginamos todo lo que le paso por la cabeza nos hacemos una idea que la única solución era decir la verdad, ser sincero, a pesar de que era una respuesta complicada. Si se hubiera parado a pensar en todo lo que le podrían decir sus compañeros, la afición (además sabiendo ahora el desenlace del encuentro), la presión hubiera sido alta; no obstante se dejo llevar por sus convicciones.

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Destacar que cuando estamos seguros de nuestros pensamientos no hay que temer lo que puedan pensar los de nuestro alrededor, es mejor estar en paz contigo mismo, ya que cada uno es amo de sus actos y el primero al que has de convencer es a ti mismo. Y no preocuparse de los demás porque no compartan nuestra opinión, ya que más tarde o más pronto si son respetuosos acaban por entender nuestra postura.

Esta en tu mano la decisión de tus actos y pensamientos y sólo tu eres el dueño, confia y cree en ti mismo. Tu eres el primero.