Lo aprendido al cumplir 36

Que gracioso cuando me paro a pensar en mis creencias cuando tenía la mitad de la edad que tengo, justo cuando se supone que eres, o te consideran, mayor de edad. Es en ese momento cuando piensas que sabes mucho de la vida, ya que tras dejar la etapa de niño, te vuelves adolescente y es cuando de verdad empiezas a valorar las cosas y ser más consciente de que es lo que te aporta y lo que no. Pero nada más lejos de la realidad, 18 años después, pienso que me falta mucho por aprender y cada año que paso me doy más cuenta que el simple hecho de poner atención en tu día a día, conocerte un poco más, intentar hacer un pequeño análisis y reconocimiento de lo que sucede a tu alrededor, te da cantidad de información de la que puedes aprender mucho.

Este ha sido un año, donde si hecho la vista atrás, lo más destacado sería el nacimiento de mi segundo retoño, en este caso, una chica. Pero has de pararte en esos momentos que te han removido por dentro, que te han hecho pensar de forma distinta a la que estabas habituado, esas situaciones donde no te has comportado como siempre. Es entonces cuando has de formularte la pregunta que hará que saques un poco punta a lo vivido y puedas sacar una lección de ello, ¿por que? Esta pregunta nos hace reflexionar y darnos cuenta de porque hemos actuado o pensado de diferente manera a la que estábamos acostumbrados.

La vida es larga y hay momentos para todo, unos más felices, otros menos, unos más divertidos, otros menos, pero siempre nos encontraremos con las dos caras de la moneda, por ello hemos de estar preparados para aceptar y lo que nos venga e intentar incidir en aquello que podamos. Un aprendizaje que me llevo de este año y es que no has de dejarte llevar por la rutina, tienes una casa, un coche, un trabajo, dos niños, piensas que ya has hecho y conseguido mucho en tu vida. Pero esta es la equivocación, este es el pensamiento que hace que vivamos en piloto automático esperando a que sea la vida la que nos depare diferentes aventuras, cuando hemos de ser cada uno de nosotros, con nuestros pasos y acciones los que hagamos lo que queramos de nuestra vida, sin que sean otros los controladores de ella o simplemente que no haya nadie dirigiendo, dejandolo todo al que vendrá.

Con 36 años me doy cuenta que hemos de estar en constante aprendizaje, ser consciente de lo que hacemos y porque lo hacemos, pero sobretodo, saber valorar muy bien que es aquello que más queremos en nuestra vida y a partir de ahí intentar construir esa realidad para vivir lo más felices, tranquilos y libres.

Foto: iAlumni

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