Lo incómodo de la comodidad

En los posts de la semana de hace un año reflexionaba sobre el tema de la comodidad, tanto en su parte negativa como positiva. En la primera entrada hablo sobre la importancia de la incomodidad. Mientras que en la segunda pongo especial atención en por que hemos de tener cuidado con la comodidad.

Lo incomodo te hará crecer

En una sociedad donde el estrés está instaurado, la mayoría de personas busca la comodidad ante todo ya sea dentro de la situación que sea. No nos gusta sentirnos incomodos, es una sensación que no suele agradar, ya que produce miedo, inseguridad y por ello no todas las personas están capacitadas para soportarla, así que recurren a la búsqueda de la comodidad para sentirse bien. La cuestión es que la incomodidad es la que nos mueve de nuestra zona de confort, es la que nos hace progresar, nos genera dudas, nos plantea nuevos problemas a resolver, activa nuestra mente y aunque sea un poco complicada de llevar, es la mejor aliada para darle un empujón a la rutina diaria. Pincha en el título para volver a leer la reflexión al completo.

Cuidado con la comodidad

En esta entrada hablo de situaciones cotidianas en las que en la mayoría de los casos optamos por la opción más cómoda, vuelve a leer la entrada y te aseguro que te verás reflejada en alguna de ellas, o en varias. Lo malo de la comodidad es que nos engulle, nos embriaga y cuando queremos salir de ella cuesta mucho. Hay que saber disfrutar de las cosas cómodas para saber saborearlas de verdad, pero para ello es necesario conocer el otro lado. Cada vez que se te presente una situación piensa que es lo más cómodo y los más incómodo, decantate por la segunda opción, intenta hacer esto durante un tiempo, sobretodo en situaciones diarias y cuando consideres oportuno, vuelve a la opción cómoda. Puede pasar varias cosas, una que te des cuenta que la opción incómoda no lo era tanto y que ahora te apetezca más que la otra. También puede suceder que la situación cómoda no lo sea tanto y que sólo la realizabas por imitación o por rutina. O por otro lado ser consciente de cómo disfrutas de la opción cómoda como no lo habías hecho antes.

Conocer los dos lados de la balanza de te harán valorar de forma más correcta cada situación y podrás decir sin titubear si es cómoda o incómoda y en que grado. De las dos partes puedes aprender algo, incluso es posible que alguna cambie de signo, pero para ello necesitas experimentar y ser consciente de lo que haces.

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