Pensar y decir más

Pensar y decir más

Para las entradas de la semana de hace un año, hubo dos verbos protagonistas, pensar y decir. En el primer post sobre el hecho de cuanto tiempo dedicamos a pensar antes de decir. Mientras que en el segundo reflexiono sobre lo que sucede cuando nos expresamos de más. Pincha en cada uno de los títulos si quieres volver a leer la entrada al completo.

Entre el pensar y el decir

Para decir algo, esta claro que hemos de ser conscientes de que hay algo en nuestra mente que queremos expresar. La cuestión pasa por saber cual es el tiempo de pausa que dedicamos entre el pensar y el decir. A veces cuando hablamos sin pensar las palabras fluyen, pero puede ser que por no pensar caigamos en algún error, el discurso parece natural, pero nos lamentamos por no haber tenido una pequeña pausa para pensar y así evitar algunas de nuestras palabras. Por otro lado esta la opción de pensar mucho antes de hablar, es entonces cuando nos expresamos de forma robótica, parece que todo este preparado y no quedamos tan satisfechos con el mensaje que damos, ya que estamos más pendientes de como lo decimos y del vocabulario que utilizamos. Entre el pensar y el decir hay un momento importante que es el que marca la diferencia, así que hay que saber medir muy bien este tiempo.

Decir de más por no pensar

Hay ocasiones en las que rellenamos nuestro discurso para que este parezca más llamativo, ya que pensamos que lo expresado se ha quedado un poco pobre, por ello tendemos a seguir hablando y explicar lo que queremos de diferentes formas. La cuestión es que puede ser que este camino, en vez de ayudar a aclarar las cosas, empeore el discurso ya que nos vamos por las ramas y la idea principal se pierda. Hay que encontrar el equilibrio para saber pensar muy bien lo que vamos a decir, con las palabras correctas, pero tampoco se trata de construir un discurso desde la nada, sino dejarse llevar, pero saber parar en momentos puntuales para reconocer que nos estamos alejando de nuestra idea. Hay que pensar y decir en su justa medida, dependiendo del momento de la conversación.

Pensar y decir, dos verbos que van de la mano, pero que a veces es complicado que su matrimonio llegue a buen puerto. A veces prima el pensar y decimos de más; y en otras ocasiones pensamos de más y al final no decimos nada, aunque nuestro discurso sea muy largo. Si pensamos es para que nos podamos expresar de forma más óptima, diciendo lo que corresponde en cada momento, sino es bueno dejar de pensar y expresarnos con naturalidad, ya que es en estos momentos cuando mejor ofrecemos nuestras ideas. Encontrar el equilibrio es primordial para la interacción suene más real.

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