Progreso conservador

Un título que a priori parece contradictorio, pero en el que hemos de profundizar un poco para darnos cuenta que tiene una razón de ser. Normalmente siempre tendemos a pensar que progreso y conservador son palabras antónimas, ya que la primera trata de evolucionar, seguir adelante, buscar otras alternativas. Mientras que la segunda se basa en el hecho de quedarnos con la vida que tenemos, no seguir avanzando, ya que nos acomodamos con lo que tenemos y no hace falta ir más allá.

Pero cuando unimos ambos conceptos hemos de darnos cuenta que su fusión es posible, ya que se trata de saber escoger cuales son aquellos puntos clave que debemos mantener, en este caso conservar y cuales son aquellos en los que hemos progresar. La persona que es capaz de tener un progreso conservador es digna de admirar, ya que ha sido capaz de analizar su entorno y a partir de ahí valorar aquellos aspectos que debe conservar y cuales son los que debe seguir adelante.

Hay que ser conscientes de todo lo que sucede en nuestra vida y siempre debemos estar en constante búsqueda de avanzar en cualquier aspecto que nos concierne. Pero lo que esta claro es que cuando llegamos a cierto momento en el que nos encontramos cómodos y pensamos que hemos alcanzado la cúspide, saber mantener, es decir, conservar dicha situación requiere de una constancia que también es importante tener en cuenta.

De esta forma, la combinación de ambos términos es posible, siempre que sepamos valorar y escoger cual es el instante hemos de conservar y en cuales hemos de progresar. Cada palabra tiene su momento, la cuestión pasa por saber cuando ponerlo en práctica, sólo entonces el progreso conservador será posible.

Foto: Greg Peverill-Conti

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