Ser crudos

Ser crudos

18 abril, 2020 0 Por marcosedo

En las entradas de la semana de hace un año, el adjetivo crudo, fue el protagonista de ambos posts. En el primero lo utilizo para mostrar los beneficios de comer cosas crudas. Mientras que en el segundo, me refiero a la expresión «ser crudo» y reflexiono sobre ello.

Ser crudo

En el tema de los alimentos, tendemos a cocinar casi todo, salvo excepciones como la ensalada u otros alimentos que no se pueden cocinar. Sin embargo, la gran mayoría que si se pueden, optamos por esta opción. Tampoco se trata de comerlos crudos al 100%, pero si mantener lo más que se pueda este estado. Lo crudo aporta muchos beneficios que la gente desconoce, por eso es positivo estar informados y luego ya será momento si decidir llevarlo a cabo o no. Pincha en el título para volver a leer la entrada y así profundizar un poco más en el tema.

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Solemos tener una idea equivocada de cuando decimos que una persona es cruda o que nos dice la cruda realidad. Le damos una connotación negativa, pero nada más lejos de la realidad, lo que queremos decir que la cosa es como es, sin más, en esencia, no está cocinada, ni alterada. Lo que pasa es que esto cuesta de digerir a las personas, como pasa con la comida cruda, donde la la digestión es más pesada ya que el cuerpo ha de trabajar más. Pues lo mismo pasa con las palabras y la forma de expresar, si nos mostramos crudos, no toda la gente asimilara de la misma forma lo que decimos, en cambio si tendemos a adornar y preparar mucho el discurso, al final se pierden las propiedades principales de lo que queremos decir. Lee la entrada otra vez pinchando en el título.

Al final se trata de buscar el equilibrio, hemos de conocer las bondades de ambas posibilidades y utilizar cada una cuando mejor corresponda. Hay alimentos que son mucho mejor crudos, ya que nos ofrecen todos los beneficios, igual pasa cuando hay cierto tipo de información que hemos de comunicar de forma directa. Por otro lado hay otros alimentos que es mejor que sean cocinados, lo mismo ocurre con ciertos discursos en los que hemos de tener más tacto e intentar prepararlos un poco para que la gente pueda digerirlos mejor. Pero al menos hay que mantener la esencia de las cosas y cuando menos se modifiquen mejor.