Tu efecto Pigmalion

Tu efecto Pigmalion

22 febrero, 2020 0 Por marcosedo

Pigmalion fue el protagonista principal de los posts de la semana de hace un año. En la primera entrada cuanto un poco de que trata este efecto. Y en el segundo hago una reflexión sobre como podemos experimentar el efecto Pigmalion nosotros solos, sin la presencia de nadie.

El efecto Pigmalion

Pincha en el título si quieres volver a leer la reflexión al completo. En ella te cuenta en que consiste y cual es la historia que dio como nacimiento este efecto que se utiliza mucho en el ámbito de la psicología y la pedagogía. La cuestión es la influencia y el poder que una persona puede ejercer sobre otra, a través de la opinión que tenga sobre ella. Es una tema bastante curioso y existen muchos experimentos al respecto, hay uno muy famoso y es «el estudio Rosenthal-Jacobson: Pigmalión en las aulas». Al final el tema importante trata de ver como las expectativas que ponemos en alguien o algo se pueden acabar haciendo realidad. Podemos influenciar o ser influenciados, por ello es importante ser consciente de lo positivo que nos puede, o podemos aportar con este efecto.

Tu eres Pigmalion

En esta entrada reflexiono sobre la importancia de que nosotros mismos nos convirtamos en la persona influenciada y el influenciador. Es decir, que no necesitemos de terceras personas y que por nuestro propio pie podamos transformar nuestras expectativas en realidad. El efecto Pigmalion se podría equiparar como una motivación extra y aunque es verdad que el apoyo de terceras personas parece que tiene un poder mayor, es posible que mediante la autoconfianza en uno mismo se puedan conseguir los mismos objetivos. Lee la entrada otra vez pinchando en el título, te hará recapacitar, o al menos, eso espero.

Pigmalion era el rey de Chipre, por si no lo sabías, y su historia con Afrodita ha hecho que este efecto sea reconocido en todo el mundo. Esta es una buena metáfora para darnos cuenta del poder y de la influencia que tenemos las personas con nuestros actos y nuestras palabras y como hemos de ser consecuentes en nuestra forma de relacionarnos con los demás, eso si, sin olvidarnos de nosotros mismos.