Autocon de las emociones

Me encuentro inmerso leyendo el libro de «Inteligencia emocional» de David Golleman. Una obra que ya tiene sus años, pero aún así te descubre una serie de conocimientos que cada uno de nosotros deberíamos conocer. Me parece un libro de obligada lectura si lo que quieres es conocerte mejor y sobretodo, si quieres saber como lidiar con los demás y que las relaciones sociales sean más placenteras. Aunque hay dos aspectos que quiero destacar y considero fundamentales para crecer en el mundo de las emociones.

Autoconocimiento

Primero de todo hemos de obtener conocimiento y la mejor fuente a la que podemos acudir somos nosotros mismos. Y más si hablamos del tema de las emociones, algo tan personal e íntimo. El autoconocimiento nos aporta un doble beneficio, por un lado el hecho de ser más conscientes de lo que nos pasa y en segundo el poder extrapolar este conocimiento a terceros, además de que podemos profundizar todo lo que queramos. Esto ya requiere de un trabajo introspectivo y depende de hasta donde queramos llegar, lo que está claro es que cuanto más queramos saber, más dedicación tendremos que poner en esta tarea.

Autocontrol

El segundo aspecto a destacar es el autocontrol y es que una vez conocemos el mundo de las emociones, hemos de intentar controlarlas. Aquí no se trata de reprimirlas, sino de saber lidiar con ellas, disfrutarlas cuando toca y aceptarlas en momentos más duros. Las emociones suelen surgir como esos primeros impulsos, y muchas veces nos pueden jugar malas pasadas, de ahí el hecho de intentar controlarlas para poder beneficiarnos de todo lo que nos aportan. Las emociones siempre estarán con nosotros, así que hemos de saber convivir con ellas y si logramos controlarlas tendremos mucho ganado.

Para terminar, la sinergia que crean ambos aspectos es fundamental para crecer exponencialmente. Si primero hacemos por conocernos y luego controlarnos, esto se convertirá en un círculo perfecto que se retroalimenta, ya que cuanto más conozcamos, más control tendremos y a la vez nos hará conocer un poco más el complicado mundo de las emociones. Lo mejor de todo es que después ya seremos capaces de poder utilizar este conocimiento en nuestras relaciones sociales, lo que nos hará más inteligentes emocionalmente, una virtud que hemos de cultivar independientemente de la edad que tengamos.

 

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