Fluir en el momento

Cuando somos capaces de dejarnos llevar por el momento presente, disfrutar de él, no ser conscientes de que el tiempo pasa y llevar a cabo acciones sin que estas nos representen ningún esfuerzo, podemos decir que nos encontramos en estado de flow.

Este es un estado muy personal y cada uno sabrá cuando lo alcanza, aunque lo primordial es saber reconocer cuando entramos en él. La fluidez hace acto de presencia en algún momento de nuestro día, pero solo aquellos que son capaces de ser conscientes de ello pueden utilizarlo en su favor. Al final es como casi todo, la experiencia y el estar atentos a lo que sucede en nuestro interior, son las armas principales para poder sacar el máximo provecho de la fluidez.

Cuando fluyes, te despreocupas de todo lo que te rodea, no te agobias por el que vendrá, simplemente estas focalizado en una tarea que te tienen totalmente enganchado. Además, destacar que tu cuerpo entra en un estado de tranquilidad, ya que sabes lo que tienes que hacer en cada momento, lo que significa que tienes un control total de la situación, por lo que te desinhibes y eres capaz de rendir al 100%.

Aunque el estado de flow no se adquiere por casualidad, hay ciertos aspectos que hemos de tener en cuenta si queremos ser capaces de dominarlo. Lo primero es ser conscientes de cuando entramos en él y a partir de ahí empezar a analizar cuales han sido los pasos que nos han llevado a poder llegar a la fluidez. Tenemos que ser muy observadores, ya que cada detalle cuenta. La más mínima acción puede ser la portadora del flow, la cuestión pasa por descubrirla.

El estado de fluidez es como la pescadilla que se mueve la cola, una vez entras en la rueda, esta se retroalimenta. Al estar tan enfocado en algo y despreocuparte del resto, hace que puedas poner más atención en esa acción, lo que no te deja margen para pensar en otras cosas y así. La cuestión pasa por saber cuanto tiempo puedes mantenerte en flow, ya que puede llegar un momento en el que poco a poco nos vayamos a pagando y ya nos desconcentramos, no somos capaces de volver a estar tan focalizados como hace unos minutos.

La fluidez es un dejarse llevar por aquello que de verdad te inspira, son esas acciones que te apartan durante cierto tiempo de tu día a día y de otras preocupaciones que ocupan tu mente. Es como no ser consciente de ti mismo, sino que hay algo que te empuja a hacer lo que haces, sin tu tener que hacer nada, simplemente dejarte llevar por el flow.

¿Conoces el estado de flow? ¿Has estado en él? ¿Lo controlas?

Foto: JUAN ANTONIO PEREZ ROMAN

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