El Sr. Lobo y las lecciones para resolver los problemas con serenidad

El Sr. Lobo y como resolver los problemas con serenidad

Al volver a las publicaciones que escribí hace un año descubrí que el Sr. Lobo y las lecciones para resolver los problemas con serenidad compartían una misma enseñanza. Aunque los textos partían de un personaje de ficción, en realidad hablaban de una habilidad profundamente humana: la capacidad de mantener la calma cuando todo parece complicarse.

El Sr. Lobo y las lecciones para resolver los problemas con serenidad nos recuerdan que la diferencia entre una dificultad y un desastre suele estar menos en lo que ocurre que en la forma en que reaccionamos. Vivimos en una sociedad que premia la rapidez y la inmediatez, pero pocas veces nos enseña el valor de detenernos antes de actuar.

Hace un año comprendí que la serenidad no elimina los problemas. Lo que hace es impedir que nosotros añadamos nuevos.


Resolver antes que dramatizar

En una de aquellas publicaciones utilicé al Sr. Lobo como ejemplo de alguien que entiende perfectamente cuál es su función. Cuando aparece un problema, no pierde tiempo buscando culpables, lamentándose por lo sucedido o imaginando escenarios aún peores. Su atención se dirige inmediatamente hacia aquello que puede hacer para resolver la situación.

Esa actitud conecta de forma sorprendente con uno de los principios fundamentales del estoicismo: diferenciar entre aquello que depende de nosotros y aquello que ya no podemos cambiar.

Aquella reflexión me hizo ver que muchas veces sufrimos dos veces. Primero por el problema en sí y después por toda la energía que gastamos resistiéndonos a aceptar que ya ha ocurrido. Sin embargo, cuando dejamos de luchar contra la realidad, aparece el espacio necesario para actuar con mayor claridad.

Resolver exige calma. Reaccionar impulsivamente, casi siempre, solo agranda el conflicto.


Las cualidades invisibles que dejan huella

En la segunda reflexión fui más allá del personaje para fijarme en las cualidades que lo convierten en alguien memorable. El Sr. Lobo transmite seguridad porque habla poco, observa mucho y actúa únicamente cuando es necesario.

No necesita demostrar constantemente lo que sabe ni llamar la atención sobre sí mismo. Su autoridad nace de la coherencia entre lo que dice y lo que hace. Y quizá esa sea una de las características más difíciles de cultivar en una época dominada por la necesidad de opinar sobre todo.

Aquel texto me recordó que las personas que más confianza inspiran suelen ser aquellas que mantienen la serenidad incluso cuando el entorno pierde el equilibrio. No porque nunca sientan miedo o incertidumbre, sino porque han aprendido a no dejarse gobernar por ellos.

El verdadero liderazgo rara vez hace ruido. Se reconoce por la tranquilidad que transmite a quienes tiene alrededor.


Cuando ambas reflexiones dialogan entre sí, resulta evidente que el Sr. Lobo y las lecciones para resolver los problemas con serenidad hablan mucho menos de un personaje de cine y mucho más de una forma de afrontar la vida. Todos encontraremos situaciones inesperadas, conversaciones difíciles o momentos de incertidumbre. Lo que marcará la diferencia no será nuestra capacidad para evitar los problemas, sino el carácter con el que decidamos enfrentarlos. Porque, al final, la serenidad no es la ausencia de dificultades, sino la decisión de no permitir que ellas decidan por nosotros.


Publicado

en

por

Etiquetas: