Abriendo y cerrando puertas para transitar la vida

La vida es cambio, una frase muy trillada, pero que has de interiorizar si quieres que nada te pille por sorpresa. La cuestión es que es un buen argumento cuando llega una situación a tu vida que no esperas, así que si te das cuenta que todo es continuo cambio, lo aceptaras mucho mejor.

Aunque lo que importa es que seas tu el que lleva a cabo los cambios, es decir, el que va abriendo y cerrando puertas a su antojo, con el propósito de no quedarte encerrado siempre en el mismo lugar, sino que se trata de ir transitando diferentes habitaciones, caminar por ese pasillo donde decidir que puerta abrir, aunque no hemos de olvidar la importancia de ir cerrando puertas. Como vengo diciendo a lo largo del blog, el equilibrio es la solución, no se trata de abrir miles de puertas para luego no cerrarlas, sino que cada uno tendrá su manera de operar, verá cuantas puertas es capaz de abrir a la vez, sin olvidar que cerrarlas es igual de importante que abrirlas.

Me encuentro en un momento de cambio, además de ser la norma, pero es que así lo siento, soy muy consciente de ello. Y es que acabo de abrir una puerta muy importante como es el nacimiento de mi tercer hijo, pero por otro lado cierro otra puerta, que es la de querer ser padre de más criaturas. Lo llevo con mucha tranquilidad y supongo que la experiencia tiene parte de culpa, la cuestión es que el hecho de poder estar en casa disfrutando de la familia sin otra preocupación hace que mi mente pueda estabilizarse y sacar este tipo de reflexiones. La puerta que se abre es la de tener familia numerosa y ver que tal funciona el día a día con un miembro más en la familia. Y la puerta que se cierra hace que ya no vuelva a vivir ciertas experiencias, como la de un embarazo o un parto. Lo importante es darse cuenta de que cuando abrimos una puerta se cierra otra, de esta forma siempre estaremos en equilibrio.

Por otro lado siento que estoy cerrando otra puerta, un ciclo y es que se acerca mi 40 cumpleaños, lo que hace que la década de los 30 se termine. Cuando llegué el día abriré una nueva puerta, la cuestión es que lo tengo en mente y así es mucho más sencillo hacer la transición, sabiendo que cierro y que abro. Me encuentro en medio del pasillo, con una mano en un pomo a punto de cerrar una puerta y con la otra decidido a abrir la siguiente.

La metáfora de las puertas viene muy bien, ya que una casa con todas las puertas abiertas hace que corra el aire sin ningún control, mientras que cuando todas están cerradas, al final el aire se vicia, así que el equilibrio nos enseña a saber en que momento abrir o cerrar, dependiendo de la situación para que todo fluya. La vida es como tu hogar y no puedes vivir siempre en la misma habitación, por lo que la necesidad de saber utilizar las puertas como corresponde, te hará vivir mucho más tranquilo y feliz.

¿Cuantas puertas tienes abiertas en tu vida? ¿Has de cerrar alguna? ¿Como de aireado está tu hogar?

Foto: Evan Land


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