Comparto mis prácticas espirituales

Comparto mis prácticas espirituales

Tras conocer en el anterior post algunas de las prácticas espirituales más conocidas, es momento de hablar desde mi experiencia personal. Aquí comparto mis prácticas espirituales que realizo en mi día a día, para que conozcas un testimonio de primera mano. Lo que me he dado cuenta es que la práctica diaria es necesaria para observar los resultados. La cuestión no se centra en hacerlo mejor o pero, lo que importa es ser constante y reconocer nuestras sensaciones.

En mi caso intento que sea durante las primeras horas del día la realización de estas prácticas espirituales. Por la mañana me siento con una energía que a medida que va pasando el día va menguando, por lo que intento aprovecharla. Además el hecho de empezar la jornada con estas acciones, hace que tenga una actitud más firme para lidiar con todo lo que venga. A partir de aqui te comparto mis prácticas espirituales que llevo a cabo.

Meditación

Nada más despierto intento realizar unos 30 minutos de meditación, esta práctica la llevo a cabo desde ya hace muchos años. En mi caso empecé haciendo 5 minutos y he ido estirando hasta la media hora. No siempre completo este tiempo, pero la idea es superar los 20 minutos, donde dejo que los pensamientos vayan surgiendo sin juzgar. Voy alternando ya que en otras ocasiones me centro en la respiración. Otra veces me pongo música o hago una meditación guiada. Con el paso del tiempo he puesto en práctica diferentes modalidades, pero el simple hecho de empezar el día para mi y mis pensamientos, me hace sentir bien. Otro punto a destacar es que soy más consciente de todo lo que pasa por mi mente y así voy descartando lo que no me aporta y nutriendo lo que me hace mejor.

Escritura

Cuando me levanto lo primero que hago es escribir, una práctica que adquirí gracias a los estoicos. En primer lugar me base en su diario y algunas recomendaciones para saber lo que escribir, donde me centro en visualizar como va a ser el día. Este diario también lo escribo por la noche antes de acostarme, de esta forma libero mi mente de todo lo sucedido durante el día y descanso mucho mejor. En está práctica también he ido cambiando mi esquema, ya que sino al final es muy monótono, ahora mismo se parece mucho más a un diario, pero con pinceladas de lo aprendido del diario estoico. Además de la escritura diaria, también escribo 3 posts semanales y si tengo algún proyecto entre manos, publico en Instagram. Cada día escribo por lo menos algo, por poco que sea y rara es la vez que me quedo en blanco.

Dar y compartir

Para terminar y gracias a la práctica de los anteriores ejercicios, me he dado cuenta de que cuanto más doy más recibo. Pero esta es una acción de la que hay que ser muy consciente y ponerlo en práctica ante cualquier escenario. Un simple dar las gracias es el comienzo de todo, a partir de aquí se trata de dar a los demás. Compartir es esencial, ya que si todos nos basamos en este precepto todos seremos abundantes, todo será de todos. Darse a los demás, darse a todo lo que suceda, aceptar lo que vivo y dar gracias me hace ser más humilde, pero a la vez más poderoso.

Comparto mis prácticas espirituales

Como ves predico con el ejemplo y comparto mis prácticas espirituales, así es como doy. Me gusta ser ejemplo para que la gente se dé cuenta de que estas prácticas tan simples pueden significar un progreso muy grande para el crecimiento personal. Escribir requiere de ganas para ponerte a ello, luego es cuestión de tiempo darse cuenta todo lo que te aporta. Con la meditación pasa lo mismo, nos cuesta parar, pero si somos disciplinados y constantes cada vez encontraremos más valor a esta actividad.

¿Con cual de las tres empezarías? ¿Cual consideras que es más relevante?


Publicado

en

por